22632
post-template-default,single,single-post,postid-22632,single-format-standard,stockholm-core-1.2.2,select-child-theme-ver-1.0.0,select-theme-ver-5.3,ajax_fade,page_not_loaded,menu-animation-underline-bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-6.3.0,vc_responsive

TRÍPTICO DEL TIEMPO, LA BELLEZA Y LA MUERTE

TRÍPTICO DEL TIEMPO, LA BELLEZA Y LA MUERTE

Pedro Gandía

SINOPSIS

Los trabajos recogidos en este poemario, escrito entre 1974 y 1976, constituyen una prolongación de su pasión por el mundo helénico, con sus mitos y su culto a la belleza de la forma. Un tríptico cronológico que enlaza con las preocupaciones estilísticas y temáticas de su obra, muy influenciado de una visión de la cultura clásica grecolatina, a través del tamiz de la poesía (sobre todo) francesa -no es casual que la cita que encabeza el libro sea de Mallarmé-. La contemplación de los cuerpos, sean jóvenes o ancianos, se remite al indescifrable misterio de la vida, de la soledad, ante el último misterio, la muerte.

 

 

 

Ilustraciones: Carlos de la Rica

Editorial: El Toro de Barro, 1983, Cuenca (España)

ISBN: 84-85339-35-5

58 pp.

 

 

 

ADQUIRIR OBRA

POEMAS

A UN BELIAL STYLISTE

En cortejo noctámbulo de hiperbólico fausto,

sobre fúlgida viga de metal emblemático,

tirada por caballos de mágica demencia,

ceñido el níveo cuerpo de esmeraldas narcóticas,

litúrgico inicias a adolescentes vírgenes,

oh tú, el más bello y lírico y sabio de los ángeles.

 

Prenda tu amor o ruina como fuego mi lecho,

con su daga destruya este cuerpo y su sombra.

Sea yo para siempre mirra de tu incensario,

piedra de luna negra engarzada en tu anillo.

ADRIANO Y ANTINOO

Comunión

 

La noche, en tu desnudo, derrama sus estrellas.

Enajenadas luces pulsan sonoras dichas.

El tálamo devoran fieras de hielo y fuego.

 

Oh demonio bitinio en quien comprendo el mundo:

si la belleza es muerte, destrúyame tu carne;

tus besos me extasíen con su insaciable daga.

 

―En el claro solsticio de su existencia, el César

despierta a la belleza de negarse en el otro―.

 

 

Sacrificio

 

Sagrado río, mágico santuario celeste:

sobre tu ara solar, sacrifico mi espíritu.

Transpórteme tu curso a los trozos de Osiris.

 

La noche me corona con sus lotos de plata,

me desvela los nombres secretos de los dioses.

Paraíso enigmático, soy ya un sueño feliz.

 

 

Transfiguración

 

La luz talla en el aire una ciudad de oro:

espiral o Antinópolis de soles y caléndulas.

Como noche en tus brazos, breve fue nuestra dicha.

Para poblar tu hueco, te adorará mi imperio.

Aquí sigues. Y vives por siempre en esta llama

que consume mi sangre, mientras tu pecho acoge

ibis, falucas, palmas, los más bellos ponientes.

Mi pasión por lo que huye diviniza tu estatua

y, de pronto, devienes inmortal que sonríe.

Divino halcón de oro, me es propia tu sustancia.

Mis deseos irradian el fulgor de tu gloria.

A tu ausencia, antepongo nuestra proximidad.

En la mítica barca, nuestros dobles etéreos

surquen, por siempre unidos, la eternidad, la nada.

VOCES

thamar (voz que se leva, calidoscópica, en la noche)

La luna, barca pálida, riela en río de sombras.

Como ella me deslizo por mi desierto lecho.

No hay peces en mis aguas calmosas y glaciales.

Por mi vientre se escurren conjuros y delirios.

 

amnon: (voz que se eleva, recortada en rubíes,

como llama que crispa el fondo de la noche)

Dame, Yavhé, el coraje que retenga estas manos,

esta sangre, estos ojos, estos labios sacrílegos,

que contenga este incendio de lanzas y de sables,

este rayo apuntando al estigma fraterno

que, al latir, se desangra en fragancia inmortal.

 

thamar: (voz reflejada en las lapislazulinas

paredes de su alcoba)

Mis montes, encantados de lejanos diamantes.

Soy valle de azucenas y gacelas durmientes.

Pican sueño en mis ojos y en mis manos dos tórtolas.

Vivir es color blanco de noche sin deseo.

 

amnon: (voz cubierta de líquidas perlas,

furiosa e insaciable, de implacable destino)

Terrible y sin remedio, caigo al día fatídico,

con hielo ardiente y gélido fuego en el libro sacro.

Las palabras, sus mundos, me abocan a su carne.

Oscuramente todo me precipita oscuro.

Me esconderé, en su vientre, del ojo de los cielos.

(Su voz cae, en rayo rojo, sobre la sombra de la hermana.)

Por la esperma y la sangre, su imagen se me enturbia.

Que ruede mi cabeza porque el sino es sagrado,

y me hunda en el abismo degustando su lodo.

 

Thamar: (voz que, en viaje circular interminable,

decapita a la sombra del hermano)

El amor es un tránsito a la disolución.

Alcanzar la verdad es la nada absoluta.

 

Virgen impura, el aire me regale esta línea:

… … … … … … … … … … … … … … … … … … …

VARIACIONES SOBRE EL MAL

I El chico que recogía fresas de los fondos nocturnos

 

culpable hace su mundo voluptuoso de joyas

moradas para el negro dragón del infinito

 

la noche oscura lengua tal trompeta proclama

el helado secreto de unos ángeles ciegos

 

perfumado acueducto lo conduce hasta el sueño

donde nalgas de luna como flores se le abren

 

en tempestad süave o aria de espirales

derriba su alma virgen y a un lupanar la arriba

 

fruto de esferas fresas en las celestes tintas

desdobla los ocasos de la abisal belleza

 

el cetro de la nada

 

 

II Príncipe de otra luz

 

Con ígnea esperma engendra un espacio a su imagen,

dragón-sierpe tricéfalo que se engulle a sí mismo.

La noche, lengua oscura de caídos heraldos,

proclama su secreto en versos delirantes.

 

Por siderales rutas, alcanza el sueño último.

Sus manos recolectan venenosas estrellas

que incrusta, tal rubíes, en sus desiertas órbitas.

 

Si alcanza el astro negro de la Melancolía,

cae en lluvia tenebrosa sobre un mar tempestuoso

y devuelve a la tierra la forma primigenia.

 

Espiral de aguas gélidas, de fuego que no quema,

cristaliza en imagen de un universo nuevo.

A LIGURINUS (AUDIO)