COLUMNATA | Pedro Gandía
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COLUMNATA

COLUMNATA

Pedro Gandía

SINOPSIS

Se trata de cinco largas odas en alejandrinos, escritas entre 1973 y 1974, donde el poeta refleja su deslumbramiento por el arte clásico griego, que da forma a los dioses; por Leonardo, la seducción del enigma de lo real; por Botticelli, sus figuras andróginas, sus alegorías filosóficas; y por Walt Whitman y Luis Cernuda, proclamando una manera de ser.

 

 

 

Editorial: Instituto de Estudios Modernistas Valencia, col. “La Torre de Papel”, n. 3, 1990, Valencia (España)

Depósito Legal: V-1310-1990

27 pp.

 

 

 

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POEMAS

LEONARDO DA VINCI (1452-1519)

I

 

Juego de espejos rotos bajo el rumor del agua:

la clepsidra del río riza el oscuro sueño

de un infante en la cuna con un nibbio esplendente.

 

La justa galería de la pupila escruta,

insomne la materia que leve el aire eleva:

tránsito o espejismo de extravío adorable.

 

Si incandescente selva lo rodea y arroja

a un violento hades de codiciosos cuerpos,

la luz de su razón virginiza sus nombres

y libera sus sexos de la realidad.

 

Nacarados efebos tejen guirnaldas de astros

para la suave sien del desnudo del agua.

Nardo-león perfecto, hermoso Leonardo,

abandona a lo puro su ilimitado nombre.

 

 

II

 

Al fulgor engañoso del sueño de la mente,

impalpables desnudos de sirenas en rocas

le suplican, cantando con voces de muchacho,

que copie la ilusión de su huidiza gracia.

Pero él no da la vida sino por lo real.

 

Arquitecturas, órdenes, equilibrios de hielo:

afán de los instintos por contener sus flechas.

Brisa entre cardos. Furias subliman las pasiones.

 

Más allá de los cielos, el vacío refleja

tres distintas imágenes, en la mirada unidas,

que hacen legible su obra, transfigurando el sueño.

 

 

III

 

El deseo, que cae disciplinado y loco,

ensortija ese cuerpo donde el pincel perece,

desdoblando amplia forma del Cosmos para un vértice:

las ruinas de la espalda donde la luz copula

como un sol solo y viejo con el agua al ocaso.

 

En la bóveda incierta de los cielos, impide

un albatros de piedra lunar la fantasía.

El desierto perfume de la imagen que vuelve

oculta un cuerno áureo en un dorso ideal.

 

Flecos de sombra, humeantes promontorios, falenas.

Trazos de mares huyen sobre el papel; los vientos,

tal látigos sin orden; espumas, cataclismos

incontenibles. Surja del viejo mundo el nuevo.

El tiempo que destruye es aquel que conserva.

 

Adelante, adelante. No hay otra acción. Franquea

la muerte y, más allá de la séptima estancia

del ser, niños de luz salen a recibirlo.

LEONARDO DA VINCI (1452-1519) (VIDEO)