{"id":24157,"date":"2017-08-29T18:37:08","date_gmt":"2017-08-29T16:37:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/"},"modified":"2024-03-22T10:54:07","modified_gmt":"2024-03-22T09:54:07","slug":"jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/","title":{"rendered":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row row_type=&#8221;row&#8221; use_row_as_full_screen_section=&#8221;no&#8221; type=&#8221;full_width&#8221; text_align=&#8221;left&#8221; background_animation=&#8221;none&#8221; css_animation=&#8221;&#8221;][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: center; font-size: 14pt;\"><strong>JOS\u00c9 MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center; font-size: 14pt;\"><strong>\u2015<em>en el 20 aniversario de la muerte de un marginal \u201ccon estilo\u201d<\/em>\u2015<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO GAND\u00cdA \/ <em>Letralia,<\/em> Cagua, Venezuela \u2015 <strong>29 de agosto de 2017<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LIMINAR<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24043 alignright lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/\/Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-1993-Foto-Pedro-Gandi\u0301a-400X295-300x221.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"221\" data-srcset=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-1993-Foto-Pedro-Gandi\u0301a-400X295-300x221.jpg 300w, https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-1993-Foto-Pedro-Gandi\u0301a-400X295.jpg 400w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/221;\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte, lo sabemos, es trasgresi\u00f3n. Lo que le confiere su valor sagrado. El arte es el \u00faltimo reducto de lo sagrado. Trasgresi\u00f3n del orden racional del trabajo; actividad in\u00fatil del arte no solo en el sentido de la doctrina de <em>l\u2019art pour l\u2019art<\/em>, esa teolog\u00eda del arte y su idea de pureza que rechaza cualquier funci\u00f3n social y toda determinaci\u00f3n de contenido objetual (Mallarm\u00e9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte es trasgresi\u00f3n de toda ley que determina el poder. \u00bfA qu\u00e9, si no, ha de enfrentarse el artista sino al poder, a los poderes de lo real? El poeta, al poder de la lengua (c\u00f3digo: legislaci\u00f3n) \u2015<em>liberar al lenguaje de la gram\u00e1tica para ganar un orden esencial m\u00e1s originario es algo reservado al pensar y poetizar<\/em><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>\u2015 ejerciendo sobre ella un trabajo de desplazamiento, negando la inadecuaci\u00f3n del lenguaje, en el &lt;&lt;desarreglo de todos los sentidos&gt;&gt; que propusiera Rimbaud. M\u00e1s all\u00e1 del desarreglo de lo real, la belleza singular es una fiesta. Ese tipo de belleza, sin duda, siempre est\u00e1 condenada. No necesitaba dec\u00edrnoslo William S. Burroughs en <em>Gosht of Chance,<\/em> con el s\u00edmbolo de los sensibles y maravillosos l\u00e9mures amenazados de extinci\u00f3n. Pues, \u00bfno est\u00e1 condenado a desaparecer todo lo que permanece singular?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 viene despu\u00e9s de la Divina Oscuridad del maestro Eckhardt, de los vac\u00edos silenciosos de Beckett \u2015&lt;&lt;la voz de mi silencio&gt;&gt;\u2015, de la Capilla Rothko de Houston, de la m\u00fasica casi muda de Webern, de la est\u00e1tica de Warhol, del negro sobre negro de Ad Reinhardt; del arte como rezo, como gozo? En la plegaria, hay una operaci\u00f3n m\u00e1gica, una corriente el\u00e9ctrica, dice Baudelaire en <em>Cohetes<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta ma\u00f1ana, sentado en el jard\u00edn, frente a la higuera y la papaya, los rosales trepadores plet\u00f3ricos de luz, en sombra el arce japon\u00e9s, me llegan a la mente, por esa suerte de asociaciones autom\u00e1ticas o\/y baudelerianas correspondencias, <em>raras<\/em> en la acepci\u00f3n de Dar\u00edo, unos versos cantables de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>En el Jard\u00edn Bot\u00e1nico \/ crecen \u00e1rboles m\u00e1gicos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solo es \u00fatil el conocimiento si a uno le cambia la percepci\u00f3n que tiene de la vida. Los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles me cambian la percepci\u00f3n como lector. Puedo ver, veo al poeta visionando en su gabinete secreto; su &lt;&lt;santuario&gt;&gt; lo llamaba \u00e9l, mansi\u00f3n para esp\u00edritus se dir\u00eda. Ah\u00ed est\u00e1, absorto en un ritual de alta magia, como los que oficiaba para conseguir sus deseos. Para acceder a otro plano, superior, de la realidad, dec\u00eda que escrib\u00eda poes\u00eda. El arte m\u00e1s antiguo surgi\u00f3 al servicio de un ritual m\u00e1gico, luego religioso. As\u00ed, vali\u00e9ndose de la poes\u00eda como ant\u00eddoto \u2015entre medicina, poes\u00eda y profec\u00eda\u2015, en una funci\u00f3n ritual primigenia, Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, a modo de travestido cham\u00e1n o <em>mediador<\/em>, compon\u00eda sus versos-talismanes, sus cantos ancestrales, con un valor de culto, como una \u201ct\u00e9cnica del \u00e9xtasis\u201d. Un filtro m\u00e1gico, una p\u00f3cima que, como signo art\u00edstico, habr\u00eda de sacarlo, transportado por la met\u00e1fora, de aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, de un potencial alquimista, aleg\u00f3rico, capaces de cambiar la naturaleza de las cosas, me han transportado, al instante, a la tumba-capilla de Neb-Amun. Me siento all\u00ed, me veo envuelto en sus pinturas murales que custodia el British Museum. Estoy en <em>El Jard\u00edn del Oeste de Nebam\u00fan<\/em>, emblema del para\u00edso. Jard\u00edn, como totalidad del mundo; el arte no tiene otro material que el concepto. Jard\u00edn como &lt;&lt;<em>Heretop\u00eda<\/em> feliz&gt;&gt;, dir\u00eda Michel Foucault. O como <em>Pairidaeza<\/em> persa. Jard\u00edn metaf\u00edsico, escalonado, en un esfuerzo hacia lo alto. En el Jard\u00edn del Oeste \u2015quim\u00e9rico, maravilloso, sobrenatural\u2015 de la tumba-capilla, muerte y alba se funden y confunden \u2015extra\u00f1o instante fuera del tiempo y del lugar, at\u00f3pico, <em>terminus<\/em>, punto de llegada y partida\u2015 como en los versos de este poeta mediterr\u00e1neo con nostalgia de para\u00edso, que pinta la belleza terrenal, pura, sagrada, con la t\u00e9cnica del \u201cvuelo celeste\u201d, inundado de azul. Color por excelencia de su po\u00e9tica, m\u00e1s que el azul de Trakl es el del visionario y malogrado Yves Klein (1928-1962). El azul como s\u00edmbolo de lo inmaterial y del vac\u00edo, que apunta, con su monocrom\u00eda, a las extensiones abiertas del espacio. \u00bfEl azul, qu\u00e9 es? <em>El azul es lo invisible torn\u00e1ndose visible<\/em> [\u2026] <em>El azul no tiene dimensiones. Existe fuera de las dimensiones que forman parte de otros colores<\/em><a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>. Pero tambi\u00e9n, como apuntara Shelley, el azul es el color de la sangre de la sensibilidad. En esa opacidad de la forma, transformada la naturaleza en artificio, el poeta oficia como gran mago: Orfeo en el averno. Su canto, comunicaci\u00f3n o tr\u00e1nsito entre nuestra realidad y el m\u00e1s all\u00e1 de lo sensible, triunfando, como una llama viva, sobre la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA VIDA<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles Llobat naci\u00f3 en Pu\u00e7ol, Valencia, el 22 de abril de 1932, en una familia de agricultores, m\u00e1s tarde carniceros. Era el menor de cuatro hermanos, a quienes sus padres, a duras penas, sustentaban. Sus primeros cinco a\u00f1os, los pas\u00f3 con una nodriza, en una humilde familia de Godella. Al estallar la Guerra Civil, regres\u00f3 a Pu\u00e7ol con sus padres. Viv\u00eda all\u00ed, con otros ni\u00f1os, en la playa, a salvo de las bombas franquistas que ca\u00edan en el pueblo. En 1938, se traslad\u00f3 a Cheste, con su familia, huyendo una vez m\u00e1s de los <em>junkers, <\/em>que ahora no dejaban de bombardear las posiciones del Puerto de Sagunto y la siderurgia. Un a\u00f1o despu\u00e9s, regresar\u00eda a Pu\u00e7ol la familia. Eran los tiempos dif\u00edciles de la posguerra, sin alimentos ni dinero. Ten\u00eda siete a\u00f1os cuando aprendi\u00f3 a leer y a escribir, en el parvulario de las monjas de los Ancianos Desamparados; la ense\u00f1anza primaria, la cursar\u00eda despu\u00e9s en la Escuela Nacional. En el tiempo libre, ayudaba a sus padres y hermanos en la carnicer\u00eda familiar. Los veranos, los pasaba en la playa y viajaba frecuentemente a Godella, a visitar a sus padres segundos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Fue siempre Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles un lector patol\u00f3gico. Desde que aprendiera a leer, devoraba cuantos tebeos ca\u00edan en sus manos: Flash Gordon, el Hombre Enmascarado, el Mago Merl\u00edn, Popeye, la Betty Boop, el Guerrero del Antifaz y un largo etc\u00e9tera. A todas horas, hasta por la noche, los le\u00eda y rele\u00eda. En el matadero, en el campo, donde encallara. Hasta que un d\u00eda su padre hizo, en el patio de la casa, una hoguera con todos los tebeos y le dijo: &lt;&lt;Basta ya de tebeos, se acabaron, aqu\u00ed no entran m\u00e1s tebeos. Si te gusta leer, a leer libros&gt;&gt;. Fue as\u00ed como, desde muy temprano, el ni\u00f1o descubri\u00f3, en los libros de casa, los que compraban sus hermanos, y en bibliotecas de familiares y amigos, en primer lugar la literatura rusa: Dostoievski, Gogol, Goncharov, Andreiev, Gorki, Korolenko, Tolstoi\u2026. Siguieron, a estos, autores ingleses, franceses, alemanes, americanos y orientales y, finalmente, la literatura espa\u00f1ola. Lo primero que ley\u00f3 de poes\u00eda fue la <em>F\u00e1bula de Polifemo y Galatea<\/em> de G\u00f3ngora; despu\u00e9s, una antolog\u00eda de Rub\u00e9n Dar\u00edo. A los doce a\u00f1os descubrir\u00eda las novelas polic\u00edacas, pasi\u00f3n que, junto con el cine, lo acompa\u00f1ar\u00eda toda su vida. Hacia 1948, con diecis\u00e9is a\u00f1os, empez\u00f3 a leer filosof\u00eda: Unamuno, Ortega, Balmes y Giner de los R\u00edos. A Freud lo descubrir\u00eda en 1952, en la biblioteca de la familia Forriol. Ese mismo a\u00f1o hizo el servicio militar en Manises, como voluntario en Intendencia de Aviaci\u00f3n. No tardaron en llegar Adler, Jung, Ferenci, Fromm, Margaret Mead\u2026 Y los autores griegos y latinos. Por aquel entonces empez\u00f3 a bosquejar una novela, <em>El \u00eddolo rojo<\/em>, que no continu\u00f3. En 1954, inici\u00f3 estudios de franc\u00e9s en Berlitz. En 1960 comenz\u00f3 a estudiar Canto con el maestro Andr\u00e9s Romero, quien hab\u00eda educado las voces de Alfredo Kraus y Ana Mar\u00eda Olaria. Poco despu\u00e9s, se matricul\u00f3 en Declamaci\u00f3n art\u00edstica, Fon\u00e9tica y Arte dram\u00e1tico en el Conservatorio de M\u00fasica de Valencia. Con un trabajo sobre Garc\u00eda Lorca, an\u00e1lisis y comentario de <em>Bodas de sangre<\/em>, sorprendi\u00f3 a sus profesores, y estos lo alentaron a que empezara el Bachillerato. Entre 1964 y 1966, hizo los cuatro cursos. Ingres\u00f3 en la Universidad de Valencia, al acabar el Preuniversitario, matricul\u00e1ndose en Filosof\u00eda y Letras. Durante su etapa universitaria, se relacion\u00f3 con Carmen Soto, Juan Gargallo, Manolo Aguilar, Jaime Siles, Eduardo Verger, Jenaro Tal\u00e9ns y Pedro Bess\u00f3. A ra\u00edz de su amistad con Eduardo Herv\u00e1s, comenzar\u00eda a escribir asiduamente poes\u00eda. Y a participar, en Valencia, en las tertulias literarias del Caf\u00e9 Valenciano, Christopher, San Patricio, Ascot y Almirante. No tardaron en incorporarse a ellas Rafael P\u00e9rez Cabanes, Germ\u00e1n Gaudisa, Marc Granell, Jos\u00e9 Piera, Jos\u00e9 Luis Falc\u00f3 y Pedro de la Pe\u00f1a. En un viaje a Madrid con Jaime Siles, con motivo de una lectura de Guillermo Carnero en la capital, Ribelles conocer\u00eda all\u00ed a Vicente Aleixandre, Carlos Bouso\u00f1o, F\u00e9lix Grande y Manolo Ruiz entre otros. Por ese tiempo, Ribelles colabora con el departamento de Est\u00e9tica, con un trabajo para la revista <em>Teorema<\/em>. Lee a Mallarm\u00e9, Baudelaire, Keats, Shelley, Flaubert, Proust, Gide, Bergson, Maritain, Heidegger, H\u00f6lderlin, Goethe, Lacan, Deleuze, Foucault y Barthes. Y puede que, tambi\u00e9n por ese tiempo, Ribelles publicara su primer poemario, <em>Tres Miradas en un Sue\u00f1o<\/em> (1968-1969); poemas en versos alejandrinos, herm\u00e9ticos, expresionistas, de sintaxis cortada, presuntamente prologados por Siles<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Se inauguraba la d\u00e9cada de los 70, y, en el panorama po\u00e9tico espa\u00f1ol, el fantasma de lo nuevo se encarnaba a golpe de te\u00f3ricos y tomaba carne oficial en los Nov\u00edsimos. El nombre de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles fue barajado por Enrique Mart\u00edn Pardo para figurar en su antolog\u00eda <em>Nueva poes\u00eda espa\u00f1ola<\/em><a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a>, con la que pretend\u00eda flexibilizar la f\u00f3rmula nov\u00edsima sacralizada por Castellet con sus nueve nuevas voces rupturistas. En el \u00faltimo instante, a Ribelles se le excluy\u00f3 de la entrega. \u00c9l lo atribuy\u00f3 a las intrigas urdidas contra su persona por algunos de sus m\u00e1s allegados, as\u00ed como a su singular relaci\u00f3n con el honorable vecino de Velintonia 3, quien tambi\u00e9n tuvo que ver, seg\u00fan Ribelles, en tan injusta como injustificable omisi\u00f3n. La oficialidad de su marginaci\u00f3n, la asumi\u00f3, no obstante, como un beneficio del azar (\u00bfobjetivo?). Y, haciendo suya la m\u00e1xima de Andr\u00e9 Gide \u2015cultivar lo que se nos reprocha, nuestra diferencia, porque ah\u00ed radica nuestra identidad\u2015, comprendi\u00f3 que aquel no era ya su mundo. As\u00ed, tras obtener en 1973 la licenciatura en Filosof\u00eda y Letras, con la especialidad de Filosof\u00eda pura, y haber publicado el a\u00f1o anterior <em>Penumbra del cuerpo que ilumina<\/em><a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a>, se autoexili\u00f3 en su casa de Pu\u00e7ol, en el n\u00famero 6 de la calle de san Juan, para consagrarse al estudio, a la magia y a la poes\u00eda y crearse, en soledad, su propio mundo a la medida exacta de su ideal. Fue as\u00ed como enmudeci\u00f3 una de las voces po\u00e9ticas m\u00e1s singulares, y m\u00e1s desconocidas, de la poes\u00eda en castellano del \u00faltimo tercio del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Habr\u00edan de pasar veinte a\u00f1os para que Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles abandonara parcialmente su aislamiento casi monacal con la presentaci\u00f3n de <em>La mort als llavis<\/em><a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a>, su primer poemario en valenciano, es decir, en su lengua materna o, utilizando el t\u00e9rmino de Luisa Muraro<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a>, en el \u201corden simb\u00f3lico de la madre\u201d; la madre, quien da a luz cuerpo y palabra. En su vestimenta, Ribelles acusaba la elegancia de un dandi h\u00edbrido, entre el dandi franc\u00e9s de finales del XIX y el <em>glam<\/em> londinense de los a\u00f1os 70. Pantal\u00f3n de cuero marr\u00f3n oscuro, zapato cubano rojo de horma alta, camisa roja o floreada, chaqueta, chaquet\u00f3n, pendientes, collares de bisuter\u00eda\u2026 En los dedos, mezcolanza de anillos de universos diversos. Puede ser que se compusiera, sin duda que s\u00ed, al dictado del \u201csistema de la moda\u201d de su amado Barthes. \u00bfLa relaci\u00f3n de sentido?: clases conmutativas: el vestido y el mundo. Algo as\u00ed como que \u201cpor la tarde se imponen los fruncidos\u201d o \u201cesos zapatos son ideales para\u2026\u201d. Sol\u00eda maquillarse para salir, resaltados en rojo p\u00f3mulos y labios. Chaqueta a ras de cuello, anudado al cuello un pa\u00f1uelo. Su imagen, levemente travestida \u2015ten\u00eda muchas amigas travestis de la far\u00e1ndula\u2015, romp\u00eda con la ortodoxia del atuendo convencional y las estrictas reglamentaciones de g\u00e9nero. La heracl\u00edtea teor\u00eda de la identidad en la contradicci\u00f3n, que a \u00e9l tanto le gustaba. No se libraba, en absoluto, de la sanci\u00f3n social, homof\u00f3bica, ejecutada contra \u00e9l en forma de desprecio, escarnio y mofa. All\u00ed estaban unos jovenzuelos del pueblo, tir\u00e1ndole piedras a su paso. M\u00e9tete en tu agujero. A veces, incluso, lo segu\u00edan hasta su casa y le apedreaban la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En 1992, la revista de literatura <em>La Factor\u00eda Valenciana<\/em> destinar\u00eda \u00edntegramente uno de sus n\u00fameros a una breve muestra, once composiciones, de su poes\u00eda in\u00e9dita en castellano. Iba precedida del <em>ars poetica<\/em> del propio antologado<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a>. Consciente del valor de su obra, aunque reticente a darla a la luz porque no perdiera su valor de culto, Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles segu\u00eda abarrotando, cuaderno tras cuaderno, todos artesanales, \u00fanicos, cajones y anaqueles de su estudio-santuario, al que nadie ten\u00eda acceso, salvo excepci\u00f3n o excepciones, y donde apenas cab\u00eda el escritorio, la cama y una peque\u00f1a biblioteca. En 1994, la revista de literatura \u201cL\u2019Aljamia\u201d dedic\u00f3 el primer n\u00famero de su separata, \u201cQuaderns de Rafalell\u201d, a la publicaci\u00f3n, con el t\u00edtulo <em>Utop\u00eda<\/em>, de una peque\u00f1a antolog\u00eda de su poes\u00eda \u00faltima en valenciano. Durante todo aquel a\u00f1o, Ribelles, enclaustrado en su capilla, se lanz\u00f3 a una ardua labor de reescritura, una intensa y fren\u00e9tica revisi\u00f3n definitiva de su poes\u00eda, escrita, rescrita \u2015manuscrita en negro, con bol\u00edgrafo BIC de punta fina, las may\u00fasculas en rojo, en una caligraf\u00eda elegante y f\u00e1cil de leer\u2015 entre 1964 y 1994. As\u00ed, tras dar por cerrada su obra, decidi\u00f3 tambi\u00e9n dar por cerrada su vida. La muerte, por aquel tiempo, de su madre \u2015la madre es nuestra conexi\u00f3n con lo Imaginario\u2015 fortaleci\u00f3 y precipit\u00f3 su decisi\u00f3n. Hab\u00eda vivido toda su vida con ella, la adoraba, la peinaba. Hab\u00eda cuidado a su madre, a su &lt;&lt;ni\u00f1a&gt;&gt;, hasta el final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 \u00bfQu\u00e9 estoy haciendo aqu\u00ed? \u2015me dijo por aquellos d\u00edas, una ma\u00f1ana, de paseo por Valencia\u2015. Los asuntos de este mundo ya no me interesan. En realidad, me aburren. Todo esto ya no me sirve. Necesito un plano superior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Pens\u00e9 que so\u00f1aba, entonces, en algo as\u00ed como el Tercer Para\u00edso. \u00bfEn un nuevo nivel de civilizaci\u00f3n planetaria? El caj\u00f3n de su mesilla de noche estaba atiborrado de pasaportes, los suyos. Todos en blanco, intactos, caducados. \u00bfPara qu\u00e9 los iba a necesitar? Viajaba cuando quer\u00eda, cuanto quer\u00eda, como la Serafita de Balzac, por las Tierras Astrales. Poeta-cham\u00e1n, como Orfeo, su esp\u00edritu abandonaba su cuerpo y emprend\u00eda viajes de aventura a otros mundos. De Toro se hab\u00eda convertido en Ni\u00f1o. En su aspiraci\u00f3n por escapar finalmente del ciclo de la vida y de la muerte, determin\u00f3 renunciar al alimento y se entreg\u00f3, en soledad absoluta, a la meditaci\u00f3n de su propio suicidio. Suicidio lit\u00fargico el suyo o de rebeli\u00f3n metaf\u00edsica<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a>.Un a\u00f1o despu\u00e9s, saldr\u00eda a la luz <em>Senso<\/em>, su segundo poemario en valenciano<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a>. Aquel mismo a\u00f1o, el Ayuntamiento de Pu\u00e7ol convoc\u00f3 la primera edici\u00f3n del \u201cCertamen de Poes\u00eda Josep Maria Ribelles\u201d, en valenciano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Tras varios meses sin vernos, el 4 de noviembre de 1996, a\u00f1o en que se dec\u00eda que iba a nacer el Anticristo, tom\u00e9 el tren a su pueblo para visitarlo. Una amiga com\u00fan, Rita Torres-Murciano, que lo ve\u00eda con m\u00e1s frecuencia que yo por ese tiempo, me hab\u00eda adelantado algo. Al verlo, a pesar de ir preparado, me alarm\u00f3 su figura. Su cuerpo, reducido a lo esencial, luc\u00eda una cintura esquel\u00e9tica. Parec\u00eda escapado de una foto de un campo de exterminio nazi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 \u00bfMe encuentras tan mal como dicen? \u2015dijo \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Bueno, solo muy delgado \u2015le dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 \u00bfSabes?, he recuperado mi cintura de los veinte a\u00f1os. La edad de Tutankhamon cuando muri\u00f3. Soy el cuerpo divino de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En su ca\u00edda libre o propulsi\u00f3n para su ascensi\u00f3n, hab\u00eda llegado a verse la viva imagen de aquel joven fara\u00f3n, &lt;&lt;borrado de la historia por bastardo, ya sabes&gt;&gt;. Llevaba un par de a\u00f1os diciendo que quer\u00eda regresar a su cuerpo de la edad de Cristo. &lt;&lt;\u00bfPara qu\u00e9, para sentirte m\u00e1s crucificado?&gt;&gt;, le dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Volv\u00ed a su casa dos semanas despu\u00e9s, el 18 de noviembre. Lo encontr\u00e9 postrado en cama. Sus fuerzas le imped\u00edan levantarse. De cintura para abajo, el cuerpo ya no le respond\u00eda. Llevaba as\u00ed una semana, dijo. Su habitaci\u00f3n apestaba como si una legi\u00f3n de demonios se hubiera instalado all\u00ed. En la mesita de noche, <em>Rimbaud de Arabia <\/em>contada por E. S. y una casete de Shirley Bassey. Sobre la silla, al pie de la cama, <em>La tumba de Tutankhamon<\/em> de Howard Carter, luciendo en la portada la famosa m\u00e1scara de oro. Me pidi\u00f3 que le ayudara a ir al cuarto de ba\u00f1o. Para asearse un poco, dijo, que estaba todo cagado. Aquello pintaba peor que el <em>Castigo del Orgullo. <\/em>Me recit\u00e9 mentalmente, no pude evitarlo, aquellos versos de Baudelaire:<em> D\u00e8s lors il fut sembleble aux b\u00eates de la rue\u2026 sale, inutile et laid comme une chose us\u00e9e\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 \u00a1Me cago en la puta! \u2015escupi\u00f3 con impotencia, al no conseguir tenerse en pie, quien hab\u00eda pose\u00eddo el verbo m\u00e1s poderoso\u2015. \u00a1Me cago en Dios!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Ag\u00e1rrate a m\u00ed \u2015le dije, y lo arrastr\u00e9 hasta el ba\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 S\u00e9 que existe el infierno\u2015me dijo de regreso a la cama\u2015, porque estoy en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Esc\u00e1pate de aqu\u00ed con tus m\u00fasicas \u2015le dije\u2015. \u00bfTe pongo a Shirley Bassey?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 S\u00ed, s\u00ed. Y ponla en <em>autorreverse<\/em>, para que suene infinita \u2015dijo\u2015. Esa m\u00fasica me transporta, \u00bfsabes? En ella est\u00e1 todo lo que he vivido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En un torbellino de asociaciones de la memoria involuntaria, aquella m\u00fasica le devolv\u00eda su vida, s\u00ed, toda su vida regresaba de un modo totalmente nuevo: en su realidad ideal, en su esencia. Un poco de tiempo en estado puro, como dir\u00eda Proust. Surgiendo de un pasado puro, id\u00e9ntico a la eternidad, o mejor: la imagen instant\u00e1nea de la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En su <em>cat\u00e1basis<\/em> o descenso a los infiernos, aquel Rimbaud vocinglero en pie de guerra, eterno adolescente que hab\u00eda llegado al conocimiento por la magia y la poes\u00eda, no dejaba de cagarse en Dios, muri\u00e9ndose todo entero, precipitadamente, hecho pedazos. Y ante la impotencia de sentir cada d\u00eda, multiplicada por cinco, la lentitud de sus sentidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Me cuesta asimilar todo esto \u2015dijo\u2015. Todo se precipita tan r\u00e1pido\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Hab\u00eda perdido tambi\u00e9n la fuerza de las manos. De aquellas bellas manos, que hab\u00edan sido tan vigorosas, se le hab\u00edan ido cayendo todos los anillos, talismanes y amuletos, uno tras otro. Viejo adolescente fara\u00f3n estoqueado de muerte, contrapuesto a aquellos retratos suyos juveniles que dan fe de su belleza dorada\u2026 En uno de aquellos retratos, con diecis\u00e9is a\u00f1os, su rostro semeja el de un \u00e1ngel guerrero del Botticelli; o el de un joven pr\u00edncipe salido de alg\u00fan fresco de Benozzo-Gozzolli, del Palazzo Medici-Riccardi. He aqu\u00ed al joven novillo en blanco y negro. Sonrisa monalisa en los ojos, la boca; chaqueta cruzada, una flor de gardenia en el ojal de la solapa; camisa blanca y corbata oscura&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Me veo en ti, en una selva oscura \u2015le dije ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Yo voy delante, c\u00f3gete de mi mano \u2015me dijo con los ojos estoqueados de muerte\u2015. \u00bfSabes?, he descubierto que tengo el mismo n\u00famero de pie que Tutankhamon. El cuarenta y uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Cuando sal\u00ed de su casa, me fui al Ayuntamiento a hablar con el alcalde, y lo puse al corriente de su situaci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, sin falta, los Servicios Sociales lo trasladaron al sanatorio de Portaceli, lugar de los enfermos terminales. All\u00ed segu\u00ed visit\u00e1ndolo hasta su muerte. Se le ve\u00eda bien atendido. La primera vez que fui a verlo, luc\u00eda, en el \u00edndice de la derecha, una r\u00e9plica exacta de un anillo de oro de Tutankhamon. Se lo hab\u00eda pedido a su hermano Paco, quien lo hab\u00eda comprado en el Red Museum de El Cairo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 A ver si con el anillo mejoro \u2015dijo. Y luego, con amarga resignaci\u00f3n, suspir\u00f3\u2015: Creo que me equivoqu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 A veces daba la impresi\u00f3n de que se repon\u00eda. No le faltaban a \u00e9l ganas de que as\u00ed sucediera, pues aun con falta de gana, le ped\u00eda a las monjitas bocadillos de jam\u00f3n con tomate, que dif\u00edcilmente engull\u00eda, con la viva esperanza de coger fuerzas, con el fervor y la fe de que el alimento habr\u00eda de devolverle la vida que tan aprisa se le iba. No obstante, el desenlace se adivinaba muy pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Sobre el color negro, vers\u00f3 parte de nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Llevo un a\u00f1o obsesionado con el negro \u2015le dije.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 El negro es un punto que no tiene lugar, que no tiene espacio, que no tiene color, que no tiene nada. Pero que puede tomarlo todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 \u00bfCrees que el negro es la luz profunda del azul?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2015 Si dices eso, se te echar\u00e1n encima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Encima se le ech\u00f3 a \u00e9l su final. Pensaba preguntarle el porqu\u00e9 la pr\u00f3xima vez que fuera a verlo, pero todo se precipit\u00f3 de una. En su despegue de lo terrenal, en su desprendimiento del mundo, en el apoteosis de su voluntad, Ribelles no saltaba al vac\u00edo a lo Baudelaire \u2015<em>au fond de l\u2019Inconnu pour trouver du nouveau<\/em>\u2015. Era un salto a lo Mallarm\u00e9 para encontrar, para saber la Nada. Por m\u00e1s que dominara los ritos y las magias de Aleyster Crowley<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a>, cuatro meses despu\u00e9s, en la madrugada del 18 de marzo de 1997, vino a visitarlo la &lt;&lt;<em>dolcissima fanciulla<\/em>&gt;&gt;, como Leopardi llamara a la muerte. Incinerado su cuerpo, se cumpli\u00f3 al menos su deseo de suicidarse completamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles era el n\u00famero 5, el Mercurio y el Centro de los N\u00fameros. Y lleg\u00f3 a ser el andr\u00f3gino Akhenaton a trav\u00e9s del bastardo Tutankhamon, en sus \u00faltimos d\u00edas, en la Nigredo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA OBRA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24039 alignleft lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/\/firma-de-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-350x263-300x225.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" data-srcset=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/firma-de-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-350x263-300x225.png 300w, https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/firma-de-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-350x263.png 350w\" data-sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 300px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 300\/225;\" \/>La creaci\u00f3n literaria de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, como la obra de arte primitiva, est\u00e1 marcada por su valor de culto, de no-exhibici\u00f3n. Ello empuj\u00f3 a nuestro poeta a mantenerla escondida, inaccesible. La inaccesibilidad es una cualidad capital de las im\u00e1genes de culto; como aquellas esculturas de dioses en la <em>naos<\/em>, la c\u00e1mara interior del templo, solo accesibles al sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Todo gran poeta crea una realidad con su poes\u00eda. <em>La obra, como objetivaci\u00f3n de la persona <\/em>\u2015apunta Roland Barthes en <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em>\u2015 <em>es, en efecto, m\u00e1s completa, m\u00e1s total que la vida.<\/em> La realidad po\u00e9tica de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles es, por lo general, una realidad inacabada. No hay contraste temporal en la trama, no hay relieve. Ni pasado ni olvido ni cenizas. Todo es un presente total que suprime el instante. Un eterno presente que no resulta de lo real vivido \u2015no hay narraci\u00f3n de lo vivido o le\u00eddo en sus versos, no hay historia como en Kavafis\u2015. Momento perfecto, seg\u00fan \u201cEl Artista Desconocido M\u00e1s Famoso del Mundo\u201d, como se refer\u00eda a s\u00ed mismo James Lee Byars (1932-1997), el artista norteamericano con el que Ribelles comparte ciertos rasgos que no deber\u00edamos pasar por alto. Los dos, para empezar, nacieron el mismo a\u00f1o, en el mismo mes, y ambos desaparecieron en el silencio total tambi\u00e9n el mismo a\u00f1o, con escasa diferencia de fechas. Los dos hicieron estudios de lenguaje y filosof\u00eda. Y se sent\u00edan fascinados por el Antiguo Egipto: Byars, al saberse estoqueado de muerte, se fue a morir al pie de las Pir\u00e1mides; Ribelles, en sus \u00faltimos d\u00edas, estaba obsesionado con Tutankham\u00f3n. Ambos se consideraban poetas-magos: Byars, poeta del fuego, con su traje dorado y su sombrero de copa; Ribelles, rojo y negro, trasmutando la tierra en materia celeste. La creaci\u00f3n de uno y otro podr\u00eda corresponderse con la actuaci\u00f3n del fil\u00f3sofo anal\u00edtico y artista\/ap\u00f3stol espiritual que se regocija en las paradojas de la fe. Y ambos destacan por el \u00e9nfasis incesante en el instante de vida presente, pero tambi\u00e9n por la evocaci\u00f3n del reino ideal de la muerte. Pues, \u00edntimamente relacionados con el pensamiento y la pr\u00e1ctica funeraria religiosa y profana, los dos basaron muchas de sus obras en la anticipaci\u00f3n de su propia muerte. As\u00ed lo prueban, en Byars, <em>performances<\/em> y obras como la sala vac\u00eda, a oscuras, que hay que atravesar y que titula<em> El fantasma de James Lee Byar<\/em> (1969); <em>La obra de la muerte<\/em> (1976), <em>El libro de la muerte<\/em> (1979, 1981), <em>La tumba de James Lee Byars<\/em>, <em>La Ida de James Lee Byars<\/em> (1982), <em>La muerte perfecta<\/em> (1984), <em>La figura de la muerte<\/em> (1987), <em>Byars ha muerto<\/em> (1992) o <em>La Muerte de James Lee Byars<\/em> (1994), <em>performance<\/em> en la que Lee Byars, vivo, se representa metido en su tumba, con su traje de oro. Esa \u201cpr\u00e1ctica de la muerte\u201d, Ribelles la llevar\u00eda a cabo en la interminable <em>performance<\/em> ritual de su propio suicidio, que inici\u00f3 tambi\u00e9n en 1994, y su anticipaci\u00f3n la evidencian t\u00edtulos de su breve obra en valenciano, como <em>La mort alls llavis<\/em> o el p\u00f3stumo <em>Kenosi<\/em> \u2015vaciamiento, despojamiento\u2015, y, de su extensa obra en castellano, entre otros, el <em>Libro de la vida y de la muerte<\/em> (1972-1979), el poema \u201cHuyendo\u201d de <em>Preparaci\u00f3n del azar<\/em> (1975-1976), que viene a ser su propio epitafio, los poemarios <em>Pa\u00eds de p\u00farpura<\/em> (1978) y <em>Pa\u00eds de la muerte<\/em> (1982), los premonitorios versos de \u201cPor hollar otro cielo\u201d, de <em>Huyendo<\/em> (1986) y el libro <em>Debajo de la muerte<\/em> (1986-1994). En este <em>avant-go\u00fbt <\/em>de la muerte de sus realizaciones art\u00edsticas, Byars y Ribelles conectan, a su vez, con otro visionario, al que ya mencion\u00e9 para ilustrar el simbolismo del azul-Ribelles: Yves Klein. Y as\u00ed lo patentiza en su exposici\u00f3n <em>El Vac\u00edo<\/em>, oficialmente titulada \u201cLa Especializaci\u00f3n de la Sensibilidad en el estado material primario de la sensibilidad pict\u00f3rica estabilizada\u201d (Galer\u00eda Iris Clero, 1958); en la fotograf\u00eda <em>Salto al vac\u00edo<\/em> con la que ilustra, en primera p\u00e1gina, su \u201cTeatro del vac\u00edo\u201d en el semanario <em>Dimanche<\/em> (1960) y, particularmente, en su exposici\u00f3n conceptual de <em>La Tumba: Aqu\u00ed yace el Espacio <\/em>(1962).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Tanto Byars como Ribelles hac\u00edan a veces de su cuerpo, como muchos artistas Fluxus, el centro de toda acci\u00f3n (deliberada). El <em>event<\/em> de tipo social y pura escenificaci\u00f3n era evidente en Byars. Por su parte, Ribelles tend\u00eda a simbolizar, a modo de cuestionamiento, su propia presencia moment\u00e1nea maquill\u00e1ndose, marcando ojos y labios, mejillas coloradas, pendientes en las orejas y poni\u00e9ndose unos zapatos rojos de tac\u00f3n alto, aparatosos, para romper, por ejemplo, la solemnidad de las procesiones de sus pueblo; para <em>\u00e9pater<\/em>, descolocar a la autoridad; cura y alcalde, a la cabeza. \u00bfO no era m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n de <em>orgullo,<\/em> del ser individual con un par de, con perd\u00f3n, en toda regla? Ah\u00ed le sal\u00eda, a Ribelles, su dandismo ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Tambi\u00e9n se dan afinidades en cuanto al tratamiento que ambos, manualmente habilidosos, dan a sus obras. La insistencia de Byars en los acabados, en las superficies sin m\u00e1cula, la piedra sin fallos, como si lo perfecto fuera completo en s\u00ed mismo, sin duraci\u00f3n, puede verse en el esp\u00edritu de Ribelles, tan obsesionado por el acabado de sus versos que, si cambia una palabra o a\u00f1ade o quita coma, se obliga a hacer otra copia a mano del poemario entero; como se puede comprobar en los diferentes cuadernillos del mismo t\u00edtulo que nos lega, con variaciones substanciales en cuanto a la versi\u00f3n anterior o sin apenas variantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Byars y Ribelles comparten el sentido posmoderno de la realidad como ficci\u00f3n. Son conscientes, cada uno lo refleja en sus obras, del cambio producido por la f\u00edsica cu\u00e1ntica. Tiempo, espacio, materia, objeto, causa y efecto\u2026 Ha cambiado nuestra forma de experimentar el mundo. El universo, indivisible y din\u00e1mico, interconexionado por un proceso c\u00f3smico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ribelles cambia la ordenaci\u00f3n congruente del discurso; provoca desconcierto al lector con asociaciones impensadas, de secuencias imprevisibles. Como Byars, opta la mayor\u00eda de las veces por las estructuras minimalistas, reductivas, repetitivas y cargadas de mitolog\u00eda. Si en sus versos Ribelles quiere que vislumbremos \u2015no hay revelaci\u00f3n sino veladura\u2015 el potencial del existir y su energ\u00eda, lo expresa, como Byars, en fragmentos l\u00edricos rotos, percepciones parciales, ambig\u00fcedades. Todo ello conlleva una ardua depuraci\u00f3n del lenguaje, poes\u00eda de silencio y distancia que a veces raya la incomunicaci\u00f3n. Nos enfrentamos a un mundo po\u00e9tico complejo, dificultoso, que puede negarse, a veces, a una interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En su largo autoexilio interior, no exento de vida-otra, Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles hab\u00eda le\u00eddo particularmente a Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein y a los franceses Barthes, Foucault y Baudrillard. Pero tambi\u00e9n a Sastre, de quien tradujo los tres vol\u00famenes de <em>El idiota de la familia <\/em>y el <em>San Genet, comediante y m\u00e1rtir<\/em>, texto que le descubri\u00f3 al autor del <em>Diario de un ladr\u00f3n<\/em>, de <em>Querelle<\/em>; y luego, por carambola, a Fassbinder. Tambi\u00e9n tradujo sus <em>Situaciones IX<\/em>, as\u00ed como el <em>Bestiario<\/em> de Raimon Llull, seg\u00fan consta en el inventario que, en 1983, el poeta hizo de su obra in\u00e9dita, en la revista <em>Zarza Rosa<\/em> <a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a>. No hubo, sin embargo, que llamar, al final, a las Bacantes para que hicieran con Ribelles lo que con Orfeo. No hubo que buscar la hacheta carnicera para descuartizarlo. Tras la muerte del poeta, su habitaci\u00f3n \u2015todos sus efectos personales, sus enseres y parte de su obra\u2015 desapareci\u00f3 como por ensalmo. \u00bfD\u00f3nde acab\u00f3 todo, en el contenedor de la basura? O \u00bfen una hoguera, en el patio de la casa, como anta\u00f1o ocurriera con todos los tebeos de su infancia, en un ritual de purificaci\u00f3n excesiva y pasaje a la nada? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n sus ensayos, las fichas del diccionario tem\u00e1tico que estuvo elaborando durante toda su vida, las traducciones que hizo? \u00bfQu\u00e9 fue de la correspondencia que mantuvo, y guardaba, con Vicente Aleixandre, Antonio L\u00f3pez Luna, Carmen Soto, Jaime Siles, \u00c1lvaro Garc\u00eda, Antonio Colinas o Victoria Garc\u00eda Presa? Nunca ha de perderse la esperanza, pues, puede que alguna vez alguien encuentre, investigando su obra, algo de lo aqu\u00ed se\u00f1alado, en alguna caja, seguramente, de las que a\u00fan duermen, sin desprecintar, arrinconadas en alg\u00fan cuarto de la Biblioteca Municipal de Pu\u00e7ol, las que en su d\u00eda all\u00ed depositara la familia Ribelles. No hay ninguna esperanza, sin embargo, de encontrar su voluminoso <em>Diario<\/em><a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a>. A\u00fan as\u00ed, como tras la muerte desgarrada de otro poeta-mago, Orfeo, feroz castigo o cruel fiesta de Dy\u00f3nissos, no se extingui\u00f3 la voz de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles. Su lira y su cabeza \u2015m\u00fasica &amp; poes\u00eda\u2015 iniciaron la gran traves\u00eda, del mundo de los muertos a las arenas de oro de la l\u00edrica isla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Aparte de lo publicado<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a>, se libraron, no obstante, de la nada sus poes\u00edas castellanas completas. En su d\u00eda contabilic\u00e9, numerados, sesenta t\u00edtulos; todos ellos in\u00e9ditos por aquel tiempo, salvo <em>Penumbra del cuerpo que ilumina. <\/em>Hab\u00eda tambi\u00e9n cuadernillos con el t\u00edtulo repetido, hasta dos o tres veces; la misma obra, rescrita en distintas fechas. Han de a\u00f1adirse diez t\u00edtulos a los anteriores, aparecidos recientemente. Se encontraron aparte, cogidos con una goma y envueltos en una hoja donde se lee, escrito a mano: \u201cLista enocquiana\u201d<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\">[16]<\/a>. Dominando como dominaba Ribelles la simbolog\u00eda de las formas, los colores \u2015el rojo y el negro eran los colores rituales; en tinta roja y negra escrib\u00eda, a mano, sus poemas\u2015 y los n\u00fameros, podemos apuntar aqu\u00ed, aplicado a su obra, que el 7 es imaginaci\u00f3n y misticismo; y el 0 es el no ser, la muerte, pero tambi\u00e9n la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Revestida de la poes\u00eda pura francesa con un toque de estructuralismo barthesiano, en clave de pintor aleg\u00f3rico, la poes\u00eda del mejor Ribelles, neo-purista, m\u00e1gica y filos\u00f3fica, m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n \u2015signo genuino y pretencioso de nuestra cultura occidental; el individuo, como elemento central y acumulativo\u2015, afirma un mundo invertido, dentro del mundo sensible, y presenta la idea a la manera de Oriente. Como una pincelada, un rel\u00e1mpago: fragmentada. Puede, si quiere, rizar el rizo al estilo con una pizca de surrealismo y, por la propia estructura y composici\u00f3n de sus versos, por la concisi\u00f3n cada vez m\u00e1s sint\u00e9tica con que utiliza la lengua, ciertas dosis a la manera del <em>cut-up<\/em> del maestro Burroughs<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[17]<\/a>; con lo que consigue hacer de la materia, de lo f\u00edsico, una pregunta que es, a la vez, respuesta. Es por ello que, la poes\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles es eminentemente filos\u00f3fica; la de un fil\u00f3sofo mediterr\u00e1neo, es decir, luminoso y sensual. Se da en su poes\u00eda una conexi\u00f3n, un perfecto maridaje, entre materia e idea, entre lo f\u00edsico y\u2026 \u00bfqu\u00e9 es metaf\u00edsica? <em>La poes\u00eda es originaria de la luz, como despertar o desvelamiento de lo oculto, y acci\u00f3n que conduce a lo sagrado<\/em>, afirma Ribelles en su \u201cPo\u00e9tica\u201d y concluye: <em>Para m\u00ed, la poes\u00eda, es, ante todo, lenguaje, puente y anillo: \u00fanico medio de realizar una efectiva comunicaci\u00f3n entre los hombres, y de estos con la materia y el espacio, en su deseo de eternidad<\/em><a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\">[18]<\/a><em>.<\/em> Ribelles se vale de la poes\u00eda para desvelar y revelar el sentido y el sinsentido del ser. Como poeta maldito, sabe que la verdad es un &lt;&lt;barril de dinamita&gt;&gt; y la dice. Verdad que es proclamada no como verdad inamovible, pues no la hay, sino como un conjunto de verdades encontradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 La belleza, el amor, la perversi\u00f3n, los monstruos, los fantasmas, las m\u00e1scaras, la realidad virtual, el veneno, el hermetismo y, sobre todo, la magia \u2015la manifestaci\u00f3n filos\u00f3fica de la idea reviste, en Ribelles, un ritual de alta magia\u2015: he aqu\u00ed el condimento de su receta po\u00e9tica. El fundamento de su mundo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>POES\u00cdAS CASTELLANAS COMPLETAS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las <em>Poes\u00edas Completas<\/em> de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, es decir, sus poes\u00edas castellanas completas, comenzaron a publicarse, en edici\u00f3n p\u00f3stuma, entre 1999 y 2001, un volumen por a\u00f1o, en la colecci\u00f3n <em>Jade.poes\u00eda <\/em>de la editorial del Instituto de Estudios Modernistas, colecci\u00f3n que inici\u00e9 al responsabilizarme de su edici\u00f3n o, m\u00e1s exactamente, al hacerme ejecutor de la profanaci\u00f3n de su obra. De este modo lo sent\u00eda yo mientras picaba los textos \u2015desritualizaci\u00f3n y desacralizaci\u00f3n, la anticeremonia\u2015. Ribelles hab\u00eda dejado numerados los poemarios, en su \u00faltima y definitiva revisi\u00f3n de 1994, no por orden cronol\u00f3gico sino en un orden-otro. Un orden que, tomando las palabras con que Derrida define su propia obra, parece atender m\u00e1s bien al <em>desplazamiento de una cuesti\u00f3n, un cierto sistema abierto en alguna parte a alg\u00fan recurso indecible que le da su juego<\/em><a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\">[19]<\/a>. El juego aqu\u00ed est\u00e1 servido en el sentido de los t\u00edtulos o el tempo que cada uno marca en la alegor\u00eda de conjunto, la del ser en el mundo. Segu\u00ed el orden de publicaci\u00f3n marcado por el poeta, con la excepci\u00f3n de dos t\u00edtulos<a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\">[20]<\/a>. A partir de 2002 y hasta 2005, otros tres vol\u00famenes, con el t\u00edtulo gen\u00e9rico <em>Obra completa<\/em>, fueron publicados por Brosquil Edicions, con la colaboraci\u00f3n igualmente del Ayuntamiento de Pu\u00e7ol<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\">[21]<\/a>. Luego lleg\u00f3 la crisis econ\u00f3mica. Las peque\u00f1as editoriales iban cayendo como castillo de naipes. Y el acceso del PP al poder dio la puntilla a la cultura; se dej\u00f3 de apostar por ella, como enemiga p\u00fablica, y se potenci\u00f3 lo populachero. Han tenido que pasar muchos a\u00f1os para que empezaran a cambiar las cosas. La editorial Neop\u00e0tria, de Alzira, con la colaboraci\u00f3n nuevamente del Ayuntamiento de Pu\u00e7ol, en manos de distintos gobernantes, ha vuelto a retomar la publicaci\u00f3n de la obra in\u00e9dita de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles y a convocar de nuevo el premio de poes\u00eda en valenciano que lleva su nombre. El pasado abril, se present\u00f3, en la Biblioteca P\u00fablica de la localidad, su <em>Obra completa VII<\/em>. As\u00ed, de los setenta t\u00edtulos que componen sus poes\u00edas castellanas completas, siguen in\u00e9ditos, a d\u00eda de hoy, treinta y ocho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Para finalizar, comentar\u00e9 \u00fanicamente los tres primeros vol\u00famenes de la obra po\u00e9tica en castellano de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, los que en su d\u00eda fueron publicados, bajo mi cuidado, con el t\u00edtulo gen\u00e9rico de <em>Poes\u00edas completas<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poes\u00edas Completas, 1<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24040 alignleft lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-1-de-jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"300\" data-srcset=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-1-de-jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480-188x300.jpg 188w, https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-1-de-jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 188px) 100vw, 188px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 188px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 188\/300;\" \/>Los nueve poemarios que conforman este volumen<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\">[22]<\/a> pertenecen a las dos primeras etapas de la producci\u00f3n de nuestro poeta. A la primera, de 1964 a 1970, corresponden: <em>La lira de fuego<\/em> (1964-1969), <em>Tres miradas en un sue\u00f1o<\/em> (1968-1969), <em>Visi\u00f3n original<\/em> (1969), <em>Perfecta fuga<\/em> (1969), <em>Tr\u00edptico de Quer<\/em> (1969) y <em>Tr\u00edptico del \u00e1ngel dividido<\/em> (1970). Son, todas ellas, obras muy breves. De cuatro composiciones consta el primer t\u00edtulo y de tres, el resto. En el n\u00famero ya apuntado de la revista \u201cZarza Rosa\u201d, Ribelles defin\u00eda esta etapa suya como &lt;&lt;poes\u00eda expresionista de tipo alem\u00e1n&gt;&gt;. Acaso porque Antonio L\u00f3pez Luna se hab\u00eda adelantado a establecer una similitud sint\u00e1ctica entre estas composiciones y las de Trakl, aunque, por aquel entonces, Ribelles desconoc\u00eda la obra del poeta austriaco. Es esta, la de Ribelles, una poes\u00eda herm\u00e9tica, de tema mitol\u00f3gico, en versos pentas\u00edlabos y alejandrinos, de estructuras musicales neo-puristas. Poes\u00eda pr\u00f3xima a la de los simbolistas franceses, a la poes\u00eda pura de Mallarm\u00e9 y Val\u00e9ry \u2015dos poetas tambi\u00e9n obsesionados por el azul\u2015. Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles flexibiliza los ritmos cl\u00e1sicos pero tambi\u00e9n gusta de romperlos de golpe. Sabe trocearlos con prosa\u00edsmo calculado. Maestro en la violentaci\u00f3n del cuerpo textual, domina los mecanismos de alteraci\u00f3n y ruptura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 La lira de fuego<\/em> (1964-1969) se abre con un canto a Apolo, el dios de la Poes\u00eda. Las sesenta y nueve estrofas de cuatro pentas\u00edlabos de la composici\u00f3n producen un aire de danza m\u00e1gica, ancestral, infinita. Con id\u00e9ntica estructura, el siguiente poema est\u00e1 dedicado a Dionisos, que representa la Naturaleza y el Eros. Los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles est\u00e1n &lt;&lt;entre el equilibrio ol\u00edmpico y la fiebre demon\u00edaca&gt;&gt;, como apunt\u00f3 Antonio Colinas<a href=\"#_edn23\" name=\"_ednref23\">[23]<\/a>. La luz m\u00e1s profunda del cielo y la m\u00e1s profunda de las tinieblas, como apertura de la sensibilidad. Entre los campos sem\u00e1nticos clave de nuestro poeta, la luz y las tinieblas se confunden como unidad del caos primero. Es la uni\u00f3n de los contrarios lo que subrayan sus versos. As\u00ed, en estrofas de cuatro heptas\u00edlabos, dedica a Hermes, el int\u00e9rprete o mediador, de doble naturaleza, la siguiente composici\u00f3n. Y el breve poemario se cierra con \u201cNarciso\u201d, otro ser dual o m\u00faltiple, resuelto en estrofas cantables de cuatro pentas\u00edlabos. Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles se acerca aqu\u00ed al personaje m\u00edtico no como Ovidio, Gide o Val\u00e9ry, ni como Lezama Lima. Para Ribelles, Narciso no es el ser que se refleja sino el reflejo mismo: lo que el ojo ve, la mirada. M\u00e1s pr\u00f3ximo al \u00faltimo Merleau-Ponty de <em>El ojo y el esp\u00edritu<\/em>, Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles nos muestra la imagen-reflejo, el \u201cyo-otro\u201d, no como \u201ccarne\u201d sino como mirada, como visi\u00f3n \u2015 la creaci\u00f3n empieza en la visi\u00f3n, dice Matisse citado por Merleau-Ponty\u2015. Y as\u00ed queda quintaesenciado en la estrofa que cierra esta composici\u00f3n: <em>Una mirada, \/ tal agua viva, \/ presente, fiel, \/ sola mirada<\/em> (p.38). \u00bfNo es acaso, Narciso, el artista, su pluralidad? Ribelles era de heter\u00f3nimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Convergen en alguna forma de unidad, por su estructura y tem\u00e1tica, el resto de los concisos poemarios de esta primera etapa: <em>Tres miradas en un sue\u00f1o <\/em>(1968-1969), que consta de los poemas \u201cEndimi\u00f3n\u201d, \u201cAdonis\u201d y \u201cGan\u00edmedes\u201d, tres mortales amados por tres divinidades; <em>Visi\u00f3n Original<\/em> (1969), compuesto por \u201cPr\u00edapo\u201d, \u201cPan\u201d y \u201cPolifemo\u201d; <em>Perfecta fuga<\/em> (1969), con las composiciones \u201cSafo\u201d, \u201cMedea\u201d y \u201cArtemis\u201d; <em>Tr\u00edptico de Quer<\/em> (1969), al que corresponden \u201cCloto\u201d, \u201cL\u00e1quesis\u201d y \u201cAtropo\u201d. Y <em>Tr\u00edptico del \u00c1ngel Dividido<\/em> (1970), dedicado a Vicente Aleixandre, que consta de \u201cEvasi\u00f3n\u201d, \u201cPresencia\u201d y \u201cSentido\u201d, donde Ribelles vuelve a incidir en el personaje m\u00edtico, con el simbolismo del \u00e1ngel <em>dividido<\/em> como yo \u201cpoli\u00e9drico\u201d. Todas las composiciones presentan id\u00e9ntica estructura formal, todas resueltas en seis estrofas de cuatro alejandrinos de cortada sintaxis. Es la estructura que el poeta elige para realizar una arqueolog\u00eda del mito partiendo de nuestra cultura ra\u00edz, la griega. En el mito, imagen de nuestro yo y sombra de nuestra colectividad, condensa Ribelles un exceso de significados inquietantes para decir su aqu\u00ed y ahora, para representar su propia filosof\u00eda: el pensamiento universal sobre el ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 El segundo bloque de este primer volumen est\u00e1 compuesto por <em>Libro de la Vida y la Muerte<\/em> (1972-1979), <em>Emergencia<\/em> (1976) y <em>Gemas<\/em> (1975). La poes\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles da aqu\u00ed un giro repentino y profundo. Los solemnes y extensos poemas en alejandrinos, de tema m\u00edtico, devienen breves composiciones en versos de seis y siete s\u00edlabas que incitan a ser cantados. As\u00ed caracterizaba Ribelles, en el n\u00famero ya indicado de la revista \u201cZarza Rosa\u201d, esta nueva etapa suya: &lt;&lt;Poes\u00eda sem\u00e1ntica, investigaci\u00f3n sobre el lenguaje, gran apertura en el estilo, econom\u00eda ling\u00fc\u00edstica, influencia del <em>haik\u00fa<\/em> japon\u00e9s, tem\u00e1tica anarquista, originalidad entre la idea y la m\u00e9trica, lo sensual combate en ruptura con lo metaf\u00f3rico&gt;&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En <em>Libro de la Vida y la Muerte <\/em>(1972-1979), se entremezclan luces y tinieblas, \u00e1ngeles y demonios, cielos e infiernos, en aras de una vida, breve, <em>d\u2019ennui<\/em>. El verso, recargado de tintes g\u00f3ticos, genera una atm\u00f3sfera de car\u00e1cter psicol\u00f3gico, no realista, que cristaliza en visi\u00f3n carcelaria y mal\u00e9fica, forma expresiva de una s\u00edntesis radical y existencial. Tras el caos, el poeta se sabe inmerso en ruinas, paisaje despu\u00e9s de la tempestad \u2015el progreso\u2015. Es un mundo como visto por Walter Benjam\u00edn a trav\u00e9s de los ojos del <em>Angelus novus<\/em> de Paul Klee. Y as\u00ed se evidencia en poemas como \u201c<em>Naraka<\/em>\u201d, \u201cAniquilaci\u00f3n\u201d, \u201cIcor\u201d, \u201cInfierno\u201d. Este desolado y deshumanizado paisaje, interior, no ofrece salida. En \u201cUbres de arcilla\u201d, el poeta asume la degradaci\u00f3n circundante como v\u00edctima sacrificial \u2015el destino sacrificial del poeta, del Artista: Orfeo descuartizado\u2015, para acabar diciendo, asumiendo su condici\u00f3n de maldito:<em> Aborrecedme. <\/em>\/ <em>Dans mon horreur, \/ je m\u2019abandonne<\/em> (p. 92). El poemario se cierra con una composici\u00f3n, \u201cA\u00fan m\u00e1s suave\u201d, que nos ilustra la verdad del ser, hecho para la muerte: <em>Una vida breve \/ de pasar acaba, \/ como mera sombra \/ o la flor de un d\u00eda. \/\/ Pronto se evaporan \/ presente y futuro, \/ un vago fantasma \/ lleno de quimeras. \/\/ Mitos, deserciones \/ calladas o burdo \/ final de leyenda. \/\/ Ni una leve huella \/ queda del perfume. \/ Nada pesa un p\u00e9talo<\/em> (p.97).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En <em>Emergencia <\/em>(1976)<em>, <\/em>dividido en cuatro bloques de poemas muy breves, generalmente resueltos en una estrofa de cuatro heptas\u00edlabos, las formas se sutilizan hacia la pureza de la idea. El poemario se abre con \u201cDivino poder\u201d: <em>Un melodioso acorde \/ libera de la muerte; \/ identidad eterna \/ que el tiempo revalida <\/em>(p.101). Todas las composiciones est\u00e1n ejecutadas como un paisaje mental, sonoro, donde vibra la idea en su pureza primigenia. De alg\u00fan modo as\u00ed lo indica el poema \u201cEstilo\u201d: <em>Ciencia de los matices; \/ deslinde, \u00e1gil, r\u00edtmico. \/ Pausa, relieves pr\u00edstinos \/ de la idea y la m\u00fasica <\/em>(p. 107).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Gemas<\/em> (1975) son composiciones m\u00e1s escuetas, y en versos tambi\u00e9n m\u00e1s breves, en hexas\u00edlabos, que evidencian, en su sentido, el ya apuntado salto mallarmeano al vac\u00edo. No hay protesta, acusaci\u00f3n, rebeli\u00f3n rom\u00e1ntica, sino una no-intervenci\u00f3n en el presente. Tampoco se trata de una huida, sino de una retirada descendente, un dejarse llevar hacia la nada. Y es esa conciencia existencial asumida lo que, desdoblado, hace decir al poeta en \u201cNominaci\u00f3n\u201d, con los versos que clausuran el poemario y, a su vez, el volumen: <em>A\u00fan eres eso: \/ \u00e9xtasis, descenso. \/ Un ser para nada \/ o reverso negro <\/em>(p.139).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poes\u00edas Completas, 2<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24041 alignleft lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-2-de-Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"300\" data-srcset=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-2-de-Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480-188x300.jpg 188w, https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/POESI\u0301AS-COMPLETAS-VOL.-2-de-Jose\u0301-Mari\u0301a-Ribelles-300x480.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 188px) 100vw, 188px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 188px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 188\/300;\" \/>La entrega<a href=\"#_edn24\" name=\"_ednref24\">[24]<\/a> est\u00e1 compuesta por los t\u00edtulos: <em>Libertad herida<\/em> (1975), <em>Preparaci\u00f3n del azar<\/em> (1975-1976), <em>Huyendo<\/em> (1986), <em>Momento sucesivo<\/em> (1977), <em>Presencia misma<\/em> (1977) y <em>Juego del mundo<\/em> (1981). Una vuelta de tuerca de la po\u00e9tica de Ribelles queda patente en el volumen, desde el primer t\u00edtulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Libertad herida<\/em> (1975) consta de poemas tambi\u00e9n muy breves, apenas resueltos en cuatro o cinco pentas\u00edlabos o hexas\u00edlabos. Poes\u00eda cegadora, como rel\u00e1mpago manifestada. Poes\u00eda medi\u00famnica se dir\u00eda, seg\u00fan el poema \u201cLegado\u201d: <em>De m\u00e1s arriba \/ ha recibido \/ identidad \/ o pensamiento, \/ lograda forma <\/em>(p.28). Forma nueva brillando en el silencioso vac\u00edo, en el lugar de la ausencia. <em>Le vrai lieu c\u2019est la absence<\/em> es la cita de Yves Bonnefoy con que se abre el libro. Y as\u00ed se desprende del poema \u201cAcceso\u201d: <em>Acceso a un misterio, \/ la curva exterior. \/ A su alrededor, \/ el nuevo silencio \/ crece tal amor <\/em>(p.38). La clave del libro, su verdad m\u00e1s honda, nos la desvela, sin embargo, la composici\u00f3n \u201cLibertad herida\u201d, que a su vez presta el t\u00edtulo al poemario: <em>Libertad herida, \/ vida encadenada. \/ Caricia ofendida, \/ las alas vendadas. \/ Paloma vencida, \/ luz abandonada<\/em> (p.41). Para Ribelles, para el poeta, encadenado al aqu\u00ed, para el ser-en-el-mundo, &lt;&lt;el verdadero lugar es la ausencia&gt;&gt;: la ausencia de para\u00edso \u2015los verdaderos para\u00edsos, dice Proust, son solo los perdidos\u2015. Pues \u00bfno es la poes\u00eda sino una oraci\u00f3n a la ausencia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Preparaci\u00f3n del azar <\/em>(1975-1976) es una prolongaci\u00f3n del anterior libro, en cuanto a la forma \u2015composiciones todas de cuatro versos simples de arte menor, aqu\u00ed todos heptas\u00edlabos\u2015 y en cuanto a la tem\u00e1tica. Desde el punto de vista formal, resalta la econom\u00eda sint\u00e1ctica, a veces excesiva. Observamos esa omisi\u00f3n de las formas verbales, de los conectores oracionales, austeridad af\u00edn a la obra tard\u00eda de Flaubert, acaso homenaje a su estilo. Tomemos como ejemplo \u201cG\u00e9nesis del sonido\u201d: <em>Experiencia m\u00e1s \u00edntima, \/ abismo del origen. \/ Encantamiento, \u00e9xtasis, \/ gracia o favor de un dios<\/em> (p.59). Respecto a la tem\u00e1tica, el poeta no pierde la esperanza de ese jard\u00edn o ed\u00e9n por venir. As\u00ed queda reflejado en el poema \u201cSilencio\u201d: <em>Descansan sus fragmentos, \/ infinito silencio. \/ Beso siempre futuro, \/ el ed\u00e9n que retorna \/ de oscuro fulgor<\/em> (p.62). Una esperanza que, en su deseo, propicia el para\u00edso de la vida, la nueva luz naciendo como ilustra el poema \u201cJard\u00edn\u201d: <em>Inmediato perfume \/ roc\u00edo, sol, frescor \/ o silencio le entregan \/ a la plenitud bella \/ del nuevo amanecer<\/em> (p.63). Pero es y no es. Todo se contradice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En el siguiente poemario, <em>Huyendo <\/em>(1986), el poeta, tambi\u00e9n en breves composiciones de cuatro versos, aunque en el tono solemne y discursivo que aporta el alejandrino, reconoce su fracaso, su error. As\u00ed se evidencia, y suenan premonitorios sus versos, en \u201cPor hollar otro cielo\u201d: <em>Por hollar otro cielo, olvidaste la tierra. \/ Ignorando tu tiempo, pierdes ahora la tierra. \/ Para mejor vivir, dices que te alcanzaste. \/ Cielo y tierra destruyes con tanto desamor <\/em>(p.73). Si la realidad solo est\u00e1 en los sue\u00f1os, como apuntaban los surrealistas, y &lt;&lt;el sue\u00f1o es una segunda vida&gt;&gt;, como proclamara Nerval en <em>Aurelia<\/em>, la vida es, en verdad, el aqu\u00ed y ahora; no es otro \u2015como tambi\u00e9n afirmara James Byars\u2015 el \u201cmomento perfecto\u201d. En un desdoblamiento del sujeto poem\u00e1tico, el mismo Ribelles conforma su epitafio en el poema que da t\u00edtulo al conjunto, \u201cHuyendo\u201d: <em>No inmortal, aunque in\u00fatil. Huyendo de los dioses \/ y de su propia gloria o su falsa grandeza. \/ Tampoco fue converso ni se avino a las \u00f3rdenes \/ p\u00fablicas o secretas. Vivi\u00f3 solo con su obra <\/em>(p.72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 En las seis partes de<em> Momento sucesivo<\/em> (1977), las cuatro primeras, de veinti\u00fan poemas cada una, y las dos \u00faltimas, de catorce, predominando en todas ellas la composici\u00f3n de cuatro versos octosil\u00e1bicos, el poeta, el artista, desarrolla su estrategia vital con que librarse de la nada, su \u201cOriginalidad\u201d: <em>De la ausencia de v\u00ednculo, \/ ardiente cielo \u00edntimo \/ solo aspira al hallazgo \/ del esp\u00edritu art\u00edstico<\/em> (p.87). No hay otra opci\u00f3n contra la nada que la acci\u00f3n, la creaci\u00f3n art\u00edstica como eternidad o \u201cMomento sucesivo\u201d: <em>Ning\u00fan canto, ning\u00fan mundo \/se logra fuera de s\u00ed. \/Un comienzo sucesivo, \/ un universo perenne \/o posible esfera de \u00e1tomo <\/em>(p.103). Desde el vac\u00edo de la realidad, el artista contrapone a la nada su obra, acto m\u00e1gico con que justifica su ser en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Presencia misma<\/em> (1977) es una extensi\u00f3n del poemario anterior. Dividido en cuatro apartados, las composiciones, todas ellas monoestr\u00f3ficas, compuestas de cuatro versos octosil\u00e1bicos las del primero, de cinco las del segundo, de seis las del tercero y de siete las del cuarto, desarrollan la idea de vida, de verdadera vida, como verdad so\u00f1ada, jard\u00edn remoto, fuera del tiempo, en oposici\u00f3n a la realidad circundante. As\u00ed el poema \u201cSemivida\u201d: <em>Desorden o inconsciencia: \/ una m\u00e1scara del mal \/ funda el infierno en la tierra. \/ De nuevo cierra los ojos. \/ La puerta del para\u00edso, \/ el instante verdadero<\/em> (p.119).Y se incide en la idea de que la verdadera existencia es interior, como se expresa en \u201cNexo\u201d: <em>Verdaderamente vivo \/ existes, no extra\u00f1o, dentro. \/ En esta inquietud, viviendo \/ coraz\u00f3n bello, tan bello \/ y amante, tan digno, siendo, \/ amor, un genio ben\u00e9volo <\/em>(p.120).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 El volumen se cierra con <em>Juego del mundo<\/em> (1981). La magia del arte consiste en que demuestra, con su proceso de recreaci\u00f3n \u2015recrear como experiencia de cada individuo de lo que \u00e9l no es\u2015, que la realidad puede transformarse, dominarse, convertirse en un juego. Es la mirada del artista lo que configura el mundo: no se ve sino lo que se mira. As\u00ed queda expresado en \u201cIm\u00e1genes\u201d: <em>En el espejo del ojo, \/ entorno de sus pupilas, \/ superficies resumidas, \/ imagen del mismo mundo<\/em> (p.134). La imagen especular esboza en las cosas el trabajo de visi\u00f3n, dice Merleau-Ponty en su obra ya citada<a href=\"#_edn25\" name=\"_ednref25\">[25]<\/a>. Pr\u00f3ximo al nihilismo, rasgo esencial de la decadencia, al nihilismo nietzscheano, la mirada del poeta, el poeta <em>outsider<\/em> que es Ribelles, des-mixtifica, des-vela la realidad despoj\u00e1ndola de todo misterio, al tiempo que la des-mitifica, desnud\u00e1ndola de toda <em>na\u00efvet\u00e9<\/em> primigenia, como expresa el poema \u201cMirar azul\u201d: <em>De su mirar azul \/ lo que oculta \u2015espada \/ sin edad, bosque o s\u00e1bana\u2015 \/ el espacio infinito. \/ Viejo fondo que miente; \/ solo vac\u00edo, nada <\/em>(p.137). Pero tambi\u00e9n, <em>para-doxalmente<\/em>, por el amor que Ribelles profesa a la vida, a la vida m\u00e1s all\u00e1 de la vida, el sujeto poem\u00e1tico llega a exclamar en el poema \u201cAcude\u201d: <em>Acude, alma, acude: \/ un coraz\u00f3n sin latido \/ es el vac\u00edo, postrer \/ secreto de cuanto fue. \/ Acude, alma, acude. \/ Sin m\u00e1s descanso, acude, \/ despierta un cuerpo inmortal<\/em> (p.142). As\u00ed tambi\u00e9n, como el Vinteuil de Proust, Ribelles, m\u00e1s que crear la frase, la \u201cdesvela\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poes\u00edas Completas, 3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24042 alignleft lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/\/Poesi\u0301as-completas-vol.-3-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-300x480-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"300\" data-srcset=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/Poesi\u0301as-completas-vol.-3-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-300x480-188x300.jpg 188w, https:\/\/www.pedro-gandia.com\/wp-content\/uploads\/Poesi\u0301as-completas-vol.-3-jose\u0301-mari\u0301a-ribelles-300x480.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 188px) 100vw, 188px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 188px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 188\/300;\" \/>Dos de las caracter\u00edsticas esenciales que fundamentan la modernidad del discurso po\u00e9tico de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles se patentizan con toda claridad en este volumen<a href=\"#_edn26\" name=\"_ednref26\">[26]<\/a>, que incluye los t\u00edtulos: <em>De la vida y del amor<\/em> (1980-1981), <em>Pa\u00eds de p\u00farpura<\/em> (1978), <em>Fragmentos <\/em>(1979), <em>Penumbra del cuerpo que ilumina<\/em> (1972), y <em>Perfil de la rosa<\/em> (1975-1977). Una de ellas es la s\u00edntesis del discurso, su econom\u00eda expresiva y sint\u00e1ctica, quintaesenciada la idea y fragmentada a trav\u00e9s del cambio de planos. Ribelles tiende a una &lt;&lt; destilada concentraci\u00f3n del concepto&gt;&gt;, en expresi\u00f3n de Hegel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Lo seguimos viendo en <em>De la vida y del amor<\/em> (1980-1981), compuesto de poemas breves, en versos simples de arte menor, todo innovaci\u00f3n m\u00e9trica, como se comprueba en las cuatro partes de la obra: la primera en bis\u00edlabos, en tris\u00edlabos la segunda, tetras\u00edlabos la tercera y pentas\u00edlabos la cuarta. El libro se abre con el poema \u201cLuz\u201d: <em>Luz, \/ ara, \/ tierra. \/\/ Sangre, \/ voz, \/ alma, \/ cruz <\/em>(p.21). Y he aqu\u00ed uno de los que cierran, \u201cInscripci\u00f3n\u201d:<em> Signos futuros, \/ entretejidos \/ de sombra o luz, \/ abren un mundo<\/em> (p.47). Sue\u00f1os, goces, hechizos, soledades, quimeras irrumpen en el raro y confuso sue\u00f1o de la noche oscura del poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Ese mundo on\u00edrico, inmaterial, visionario se contin\u00faa en <em>Pa\u00eds de p\u00farpura <\/em>(1978). El p\u00farpura o violeta es el \u00faltimo color del arco iris, final de lo conocido y principio de lo desconocido, es decir, la muerte. Pero tambi\u00e9n, seg\u00fan Jung: el dinamismo del instinto (extremo infrarrojo) e imagen arquet\u00edpica del mismo (extremo ultravioleta); a su vez, s\u00edmbolo cristiano relacionado con el proceso y crecimiento espiritual. Encabeza la entrega una cita de Luis Bu\u00f1uel: <em>Yo solo veo dignidad en la nada<\/em>. Son poemas monoestr\u00f3ficos en su mayor\u00eda, compuestos todos en enigm\u00e1ticos eneas\u00edlabos, poes\u00eda pura muy pr\u00f3xima al Val\u00e9ry de <em>C\u00e1rmenes<\/em>. Y es \u00edndice de ellos \u201cSecreta voz\u201d: <em>Mar del motivo, bruma on\u00edrica; \/ oscilar de ensue\u00f1o fugaz, \/ un puro destello inefable. \/\/ Del aire desnuda o culmina \/ la misma melod\u00eda viva, \/ difusa, suave, impecable<\/em> (p.74). Discurrir que se nos desvela en el serventesio \u201cDiscurso continuo\u201d: <em>Un discurso continuo apura \/ o totaliza la espiral \/ de su delirio, conjetura \/ equivalente a la verdad <\/em>(p.54). En \u201cPubertad\u201d, la playa de su vida, el antiguo fondo y la antigua forma quedan dinamitados por la enso\u00f1aci\u00f3n; composici\u00f3n en decas\u00edlabos, salvo el \u00faltimo verso, eneas\u00edlabo, que remarca la eternidad del recuerdo: <em>Cada noche le atrae o seduce \/ con un nuevo sue\u00f1o secreto. \/\/ Oye la voz del amor eterno, \/ inicia o siente un deseo inmenso. \/\/ De m\u00e1rmol, su brazo atraviesa \/ todo un meridiano sin fondo, \/ antigua playa de su vida <\/em>(p.78).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Otra marca de modernidad en Ribelles es la fragmentaci\u00f3n. Fragmentaci\u00f3n del lenguaje, a trav\u00e9s del cambio de planos. Un fen\u00f3meno peculiar del siglo XX que los \u201cismos\u201d reflejan en s\u00ed mismos, conviviendo entre ellos, sucedi\u00e9ndose en periodos muy breves y ofreciendo como totalidad sus parciales, contradictorias y divergentes visiones. Fragmentaci\u00f3n que es reflejo, a su vez, de la fragmentariedad de la vida en el mundo burgu\u00e9s \u2015&lt;&lt;demasiado fragmentarios son el mundo y la vida&gt;&gt;, dice Heine\u2015. La poes\u00eda moderna, con su montaje de fragmentos heterog\u00e9neos y su irracionalismo intelectual, procede enteramente de Rimbaud, el primero que destruy\u00f3 la forma y las estructuras tradicionales de la poes\u00eda \u2015v\u00e9ase su \u201cbarco ebrio\u201d\u2015. Una fragmentaci\u00f3n que, en muchas composiciones de Ribelles, est\u00e1 muy pr\u00f3xima al sistema t\u00e9cnico y conceptual del autor de <em>Nova Express<\/em>. Una especie de <em>fold-in<\/em> y de <em>cut up<\/em> con el fin de crear una ruptura en la l\u00f3gica del lector y generar entre las partes unas novedosas y extremas correspondencias de sentidos, como evidencia <em>Fragmentos <\/em>(1979), el siguiente poemario. Tomemos como ejemplo \u201cN\u00facleo de su ser\u201d: <em>Anhelo, af\u00e1n, melancol\u00eda. \/ No asiente su semblante. Recinto \/ interior, laberinto del pecho. \/ Nimba un halo extra\u00f1o, una herida<\/em> (p.88). O el poema \u201cUmbral\u201d: <em>Mitad opuesta o mano, singularidad, tacto. \/ Secreto m\u00e1s preciado, verdadero sentido. \/ Suma luz, uni\u00f3n justa, real y sideral. \/\/ Discontinuo converge, \/ sube a trav\u00e9s de un d\u00e9dalo, \/ por un solo vac\u00edo, \/ \u00a0jazm\u00edn enamorado, \/ interior de uno mismo, \/ \u00fanico reino m\u00faltiple <\/em>(p. 118).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Penumbra del cuerpo que ilumina <\/em>(1972), \u00fanico libro en castellano que Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles publicara en vida, al cuidado de Eduardo J. Vercher, t\u00edtulo fundamental para la generaci\u00f3n de los 70, fue saludado as\u00ed, en su d\u00eda, por Vicente Aleixandre: &lt;&lt;He aqu\u00ed un libro transido de luz mediterr\u00e1nea, en el que el poeta trasmite efusiones del amor con palabra salida de la emoci\u00f3n contenida o dolorosa en su inmediata presencia<a href=\"#_edn27\" name=\"_ednref27\">[27]<\/a>&gt;&gt;. No es casual que el libro se abra con la composici\u00f3n \u201cTal un azul me inunda\u201d: <em>Tal un azul me inunda \/ sin una palabra, huella del mar \/ o labio del horizonte, \/ deseo sin recuerdo a donde \/ solo presencia muda, \/ tal un azul me inunda \/ y transparenta el alma su cantar <\/em>(p.121). El azul, color emblem\u00e1tico de nuestro poeta \u2015mar azul, cielo azul, jazm\u00edn azul, recuerdo de p\u00e9talos azules, caminar azul\u2015, colma todo el libro. Son poemas simb\u00f3licos en los que predomina la met\u00e1fora y las im\u00e1genes renacentistas, en versos heptas\u00edlabos particularmente, pero tambi\u00e9n hay composiciones en octos\u00edlabos, decas\u00edlabos, endecas\u00edlabos y dodecas\u00edlabos. Jenaro Tal\u00e9ns, citado por Ribelles, habla de &lt;&lt;innovaciones m\u00e9tricas sin precedentes en la l\u00edrica espa\u00f1ola&gt;&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Cierra el volumen,<em> Perfil de la rosa<\/em> (1975-1977). Este libro como el anterior, pertenecen, as\u00ed los ubica su autor, a una segunda etapa que se siente deudora de los poetas del Siglo de Oro, con influencias sobre todo de San Juan de la Cruz. En esta l\u00ednea apunta el cantable poema \u201cLa suerte del amor\u201d: <em>El silencio es un rapto \/del alma y sus sentidos. \/ Se estrecha la memoria \/ cuando muere el o\u00eddo. \/ Buscar otro sentido \/ en la orilla de un r\u00edo. \/ Decir desconocido, \/ la suerte del amor<\/em> (pp. 131-132). Clave en el libro es el extenso poema, resuelto en veinticinco estrofas compuestas de cuatro versos heptasil\u00e1bicos, titulado \u201cAfrodita\u201d. &lt;&lt;Presencia de luz pura&gt;&gt;, llama a la diosa. Y, en la estrofa final, a ella se dirige: <em>Joven p\u00farpura, diosa \/ de mi ausencia, el amor \/ que t\u00fa me tienes vive \/ la verdad de mi amor<\/em> (p. 145). Es el amor divino y terrenal a la diosa, la pura carne de la diosa, la verdad del amor, lo que cantan los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles. A sus ojos, la tierra es siempre m\u00e1gica y visionaria. Un estallido de luces, colores, formas ideales, en una existencia de ficci\u00f3n, vivida a trav\u00e9s del arte \u2015el arte, siempre envuelto en cierta clase de perfecci\u00f3n\u2015. Arte de la poes\u00eda para, sutilizada, resultar armon\u00eda sonora como canta el verso con que se cierra el poemario y el volumen: <em>Nada es, todo deviene m\u00fasica<\/em> (p. 152).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FINAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, el esp\u00edritu del mundo es azul. Es al poeta visionario a quien se manifiesta el azul \u2015<em>lo invisible torn\u00e1ndose visible<\/em>\u2015. El azul es \u00bfla luz de qu\u00e9? &lt;&lt;Ponla en autorreverse, y que suene infinita&gt;&gt; (dicho por un poeta <em>suena<\/em> a dos heptas\u00edlabos, estudiante de literatura). La tierra es azul, materia celeste, en los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles. En el color del para\u00edso, todo es aqu\u00ed y ahora. Intenso instante perfecto de la visi\u00f3n. Momento perfecto, de oro \u2015&lt;&lt;dorada es la eternidad&gt;&gt;, dice Lee Byars\u2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 En el<\/em> <em>Jard\u00edn Bot\u00e1nico<\/em> de los versos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles \u2015la mitad de su poes\u00eda en castellano, a d\u00eda de hoy, a\u00fan por desvelar\u2015, aqu\u00ed, en su tumba-capilla, en el \u201cJard\u00edn del Oeste\u201d, <em>crecen \u00e1rboles m\u00e1gicos<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Martin Heidegger: \u201cCarta sobre el humanismo\u201d, en <em>Hitos<\/em>, Madrid, Alianza Editorial, 2007, p.260.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> VV.AA.: <em>Spiritualit\u00e9 et materialit\u00e9 dans l\u2019oeuvre d\u2019Yves Klein,<\/em> Gli Ori, Prato, 2002, p. 50.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Los dos primeros p\u00e1rrafos de esta biograf\u00eda son deudores de las \u201cNotas Biogr\u00e1ficas\u201d que el poeta redact\u00f3 para <em>Zarza Rosa, revista de poes\u00eda<\/em>, n\u00ba 1, septiembre-octubre 1983, pp. 15-17.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> Fue Jaime Siles, seg\u00fan Ribelles, quien envi\u00f3 el manuscrito a \u00c1ngel Caffarena, a M\u00e1laga, para que lo publicara en su imprenta El Guadalhorce, en la colecci\u00f3n \u201cCuadernos de Mar\u00eda Isabel\u201d. Caffarena acus\u00f3 su recibo pero no confirm\u00f3 su publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Enrique Mart\u00edn Pardo: <em>Nueva poes\u00eda espa\u00f1ola, <\/em>Madrid, Scorpio, 1970.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>Penumbra del cuerpo que ilumina<\/em>, Valencia, Colecci\u00f3n \u201cAzul\u201d, 1972. El libro, clave en la poes\u00eda valenciana de los 70, fue rese\u00f1ado, entre otros, por Mario Hern\u00e1ndez en <em>Trece de Nieve<\/em>, Eduardo J. Vercher en <em>Levante<\/em>, Jaime Siles en <em>Las Provincias<\/em>, Josep Piera en <em>M\u00farice<\/em> y \u00c1ngel Garc\u00eda L\u00f3pez en <em>Estafeta Literaria<\/em>. Guillermo Carnero lo defini\u00f3 como poes\u00eda \u201cde influencia ar\u00e1bigo-andaluza y acaso de Paul Val\u00e9ry o Mallarm\u00e9, aunque tambi\u00e9n podr\u00eda ser un G\u00f3ngora muy filtrado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>La mort als llavis<\/em>, Valencia, Edicions de la Guerra, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> Luisa Muraro: <em>L\u2019ordine simbolico della madre<\/em>, Roma, Editori Reuniti, 1991 (tra. espa.: <em>El orden simb\u00f3lico de la madre<\/em>, Madrid, Horas y horas, 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> \u201cPoemas de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles\u201d, ed. de J.M.R., en <em>La Factor\u00eda Valenciana<\/em>, n.7, Valencia, septiembre de 1992. Se trata de una muestra de diez poemas pertenecientes a sus libros <em>Penumbra del cuerpo que ilumina<\/em> (1972), <em>Primer espacio<\/em> (1975-1976), <em>Dioramas <\/em>(1986), <em>Goab <\/em>(1986) <em>Labio adentro<\/em> (1988), <em>Entrop\u00eda<\/em> (1988) y <em>Neitor <\/em>(1989), obras que, a d\u00eda de hoy, permanecen in\u00e9ditas salvo los dos primeros t\u00edtulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> Esa misma aspiraci\u00f3n de escapar del ciclo de la vida y de la muerte es fundamental en los miembros de algunas sectas religiosas indias, como los jainitas y los \u00e1jivikas (<em>\u00e1yivaka<\/em> significa \u201cseguimiento de reglas especiales de manutenci\u00f3n\u201d), quienes consideraban el suicidio como la \u00fanica muerte aceptable. No comer hasta morir por inanici\u00f3n era uno de los m\u00e9todos tradicionales de formas de muerte voluntaria, como manera de prolongar la existencia en el <em>samsara<\/em>. En la muerte por inanici\u00f3n, espect\u00e1culo de larga duraci\u00f3n, el agonizante representaba el \u00faltimo beso, la \u00faltima canci\u00f3n, la \u00faltima danza, el \u00faltimo comentario escatol\u00f3gico y la \u00faltima bebida. De este modo, Ribelles, en su suicidio ritual, lanzado a un \u201cdescenso ascensional\u201d hacia la Gran Cadena plat\u00f3nica del Ser, en un lento despojamiento hacia el principio, cantando el himno de la desaparici\u00f3n, de la evanescencia, regresaba, con paso firme, a la esencia sosegada del Logos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>Senso<\/em>, Valencia, Editorial Camacuc, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a> Uno de sus heter\u00f3nimos, tanto en sus versos como en su <em>Diario<\/em>, era Alys, el 666.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> \u201cJos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles, aura de nov\u00edsimos\u201d, en <em>Zarza Rosa, revista de poes\u00eda<\/em>, op.cit., p. 10-22. El director de la revista, Salvador F. Cava, presenta a Ribelles como un autor nov\u00edsimo e ilustra sus palabras con cinco poemas in\u00e9ditos del poeta, pertenecientes a sus libros <em>Noche del can<\/em> (1978), <em>De la vida y del amor<\/em> (1980-1981) y <em>Poemas did\u00e1cticos<\/em> (1982), acompa\u00f1ados de una extensa nota bio-bibliogr\u00e1fica elaborada por el propio Ribelles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> Resuelto a modo de <em>roman \u00e0 la clef<\/em>, el <em>Diario<\/em> (1967-1996), que tuve la oportunidad de ojear y leer algunos fragmentos, constaba de al menos seis gruesos manuscritos en letra muy apretada pero absolutamente clara, los dos primeros tercios escritos en castellano y el resto en valenciano. En una nota aut\u00f3grafa de 1978, Ribelles contabilizaba hasta esa fecha cuatro libros con un total de 2.624 p\u00e1ginas. Se trataba de una rara mezcla de reflexiones filos\u00f3ficas y experiencias vitales, narradas con cierto toque Genet, donde el heter\u00f3nimo de turno vive intensamente la vida y sus contradicciones como un ritual de amor. As\u00ed, por ejemplo, ve\u00edamos al protagonista desplaz\u00e1ndose a la capital con su joven amante, un gitanillo, para acompa\u00f1arlo a delinquir en unos grandes almacenes. El diario fue destruido, seg\u00fan la sobrina del poeta, por orden de su padre, el hermano mayor de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> Mejor suerte corrieron sus versos en valenciano, gracias a las ayudas gubernamentales a la edici\u00f3n, que por entonces solo se destinaban a obras escritas en lengua aut\u00f3ctona. Con los poemarios ya mencionados, <em>La mort als llavis<\/em> (1991) y <em>Senso<\/em> (1995), y los p\u00f3stumos <em>Kenosi <\/em>y <em>El rei de la vida<\/em>, ambos publicados en 1998, su obra po\u00e9tica en valenciano quedaba pr\u00e1cticamente cerrada, a falta de <em>Belial<\/em>, extenso e inacabado poema en alejandrinos, en el que estuvo trabajando hasta su muerte y que tuve la oportunidad de leer, igualmente desaparecido. De todos sus ensayos, solo ha llegado hasta nosotros, reci\u00e9n recuperado, un texto que guardaba su sobrina: <em>Neurosis y programaci\u00f3n en Flaubert: el Segundo Imperio<\/em>, treinta folios escritos a mano, en letra apretada, por las dos caras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[16]<\/a> Son los \u00faltimos libros escritos por el poeta, numerados del 61 al 70, los que llevan por t\u00edtulo <em>Bajo el signo de Tauro<\/em> (1988-1993), <em>Lilia<\/em> (1988-1993), <em>Neitor<\/em> (1988-1993), <em>Labio adentro <\/em>(1989-1993), <em>Sombra de amor<\/em> (1993), <em>Himnos a la vida<\/em> (1990-1993), <em>Manantial de presencias<\/em> (1991-1993), <em>Rumor de l\u00edmites<\/em> (1991-1993), <em>La luz en el rostro<\/em> (1989-1993) y <em>Cuando me venza el sue\u00f1o<\/em> (1989-1993). A ellos habr\u00eda que a\u00f1adir dos t\u00edtulos m\u00e1s, no numerados, es decir, no incluidos por su autor en sus \u201cpoes\u00edas castellanas completas\u201d y recientemente recuperados tambi\u00e9n: el <em>Libro de Dad\u00e1<\/em>, una colecci\u00f3n de quince poemas, dedicado y regalado en su d\u00eda a Empar y Pere Bess\u00f3, y el inacabado <em>Himnodia<\/em> (1991-1993).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[17]<\/a> De alg\u00fan modo Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles tambi\u00e9n podr\u00eda relacionarse, al final de su vida, con un personaje de Burroughs, el protagonista de <em>Las \u00faltimas palabras de Dutch Schultz<\/em>, en aquel tono inconexo y alucinado de su lenta agon\u00eda, despu\u00e9s de ser herido mortalmente por unos pistoleros rivales. En sus \u00faltimos d\u00edas, en el sanatorio de Portaceli, Ribelles so\u00f1aba que descend\u00edan a su cama los \u00e1ngeles, que estaba en el Para\u00edso. Pero tambi\u00e9n, en su agon\u00eda y delirio, sufr\u00eda pesadillas terror\u00edficas, infernales: a la manera de aquel sue\u00f1o de Maldoror en que &lt;&lt;una vieja ara\u00f1a de gran especie&gt;&gt; llegaba para apretarle la garganta con sus patas y chuparle la sangre con su abdomen, Ribelles se quejaba de que los demonios ven\u00edan todas las noches a su cama, a robarle la sangre cuando se dorm\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\">[18]<\/a> \u201cPoemas de Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles\u201d, en <em>La Factor\u00eda Valenciana<\/em>, op.cit., pp. 6-7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\">[19]<\/a> Jacques Derrida: <em>Posiciones<\/em>, Valencia, Pre-Textos, 1977, p. 9<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\">[20]<\/a> Se trata de dos obras que contempl\u00e9 m\u00e1s como independientes y conjuntas, que salteadas en las poes\u00edas completas: <em>La Lira de Silencio<\/em> (1967-1977) y <em>Libro de Bea <\/em>(1967-1977), y que son precisamente los dos t\u00edtulos que conforman el volumen recientemente publicado, <em>Poes\u00edas Completas VII<\/em> (Alzira, Ne\u00f2patria, 2017). Juntar, en volumen \u00fanico, estos dos poemarios de prosa po\u00e9tica ha sido una feliz idea para resolver la peque\u00f1a alteraci\u00f3n del orden de su obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\">[21]<\/a> Se trata de <em>Obra completa IV<\/em>, Valencia, Brosquil Edicions, 2002, que incluye los poemarios <em>Tr\u00edptico azul<\/em> (1974), <em>Post-Scriptum<\/em> (1969-1972), <em>Amor del amor<\/em> (1972-1983) y <em>Primer espacio<\/em> (1975-1977); <em>Obra completa V<\/em>, Valencia, Brosquil Edicions, 2003, compuesto por los libros <em>Pasi\u00f3n de la noche<\/em> (1972-1979), <em>Cambio de signo<\/em> (1982) y <em>Noche del can<\/em> (1978); y <em>Obra completas VI<\/em>, Valencia, Brosquil Edicions, 2003, que comprende los t\u00edtulos <em>Panfletos, regresos y anticipaciones<\/em> (1969-1974), <em>Oquedades<\/em> (1982) y <em>Al margen<\/em> (1974-1975).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\">[22]<\/a>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>Poes\u00edas Completas 1<\/em>, Valencia, Instituto de Estudios Modernistas, col. <em>Jade.poes\u00eda<\/em>, 1999<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref23\" name=\"_edn23\">[23]<\/a> \u201cLa vida nos obliga a conseguir el equilibrio de un Goethe (bueno, nos recomienda, no nos obliga), pero inevitablemente es dif\u00edcil poner cerco a la \u201cllama\u201d que todos llevamos dentro. Todos llevamos dentro nuestro Goethe y nuestro H\u00f6lderlin, el equilibrio ol\u00edmpico y la fiebre demon\u00edaca. \u00bfQu\u00e9 pedirle a tus poemas? Tienen lo principal y eso los justifica, los hace ser un mundo bien compuesto en el que podemos acudir a embebernos\u201d, entresacamos de la carta que Antonio Colinas dirige a Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles el 1 de febrero de 1970, desde La Ba\u00f1eza (<em>Zarza Rosa<\/em>, op.cit., p. 18)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref24\" name=\"_edn24\">[24]<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>Poes\u00edas Completas 2<\/em>, Valencia, Instituto de Estudios Modernistas, col. <em>Jade.poes\u00eda<\/em>, 2000<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref25\" name=\"_edn25\">[25]<\/a> Maurice Merleau-Ponty: <em>El ojo y el esp\u00edritu<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s, 1986, p.26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\">[26]<\/a>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ribelles: <em>Poes\u00edas Completas 3<\/em>, Valencia, Instituto de Estudios Modernistas, col. <em>Jade.poes\u00eda<\/em>, 2001<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref27\" name=\"_edn27\">[27]<\/a> <em>Zarza Rosa, revista de poes\u00eda<\/em>, op.cit., p. 18.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arte, lo sabemos, es trasgresi\u00f3n. Lo que le confiere su valor sagrado. El arte es el \u00faltimo reducto de lo sagrado. Trasgresi\u00f3n del orden racional del trabajo; actividad in\u00fatil del arte no solo en el sentido de la doctrina de l\u2019art pour l\u2019art, esa teolog\u00eda del arte y su idea de pureza que rechaza cualquier funci\u00f3n social y toda determinaci\u00f3n de contenido objetual (Mallarm\u00e9). El arte es trasgresi\u00f3n de toda ley que determina el poder. \u00bfA qu\u00e9, si no, ha de enfrentarse el artista sino al poder, a los poderes de lo real? El poeta, al poder de la lengua (c\u00f3digo: legislaci\u00f3n) \u2015liberar al lenguaje de la gram\u00e1tica para ganar un orden esencial m\u00e1s originario es algo reservado al pensar y poetiza.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[107,108],"tags":[],"class_list":["post-24157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literature","category-articles"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL - Pedro Gand\u00eda<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL - Pedro Gand\u00eda\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El arte, lo sabemos, es trasgresi\u00f3n. Lo que le confiere su valor sagrado. El arte es el \u00faltimo reducto de lo sagrado. Trasgresi\u00f3n del orden racional del trabajo; actividad in\u00fatil del arte no solo en el sentido de la doctrina de l\u2019art pour l\u2019art, esa teolog\u00eda del arte y su idea de pureza que rechaza cualquier funci\u00f3n social y toda determinaci\u00f3n de contenido objetual (Mallarm\u00e9). El arte es trasgresi\u00f3n de toda ley que determina el poder. \u00bfA qu\u00e9, si no, ha de enfrentarse el artista sino al poder, a los poderes de lo real? El poeta, al poder de la lengua (c\u00f3digo: legislaci\u00f3n) \u2015liberar al lenguaje de la gram\u00e1tica para ganar un orden esencial m\u00e1s originario es algo reservado al pensar y poetiza.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Pedro Gand\u00eda\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-08-29T16:37:08+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-03-22T09:54:07+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Pedro Gand\u00eda\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@pedrogandia\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@pedrogandia\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Pedro Gand\u00eda\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"59 minutes\" \/>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL - Pedro Gand\u00eda","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL - Pedro Gand\u00eda","og_description":"El arte, lo sabemos, es trasgresi\u00f3n. Lo que le confiere su valor sagrado. El arte es el \u00faltimo reducto de lo sagrado. Trasgresi\u00f3n del orden racional del trabajo; actividad in\u00fatil del arte no solo en el sentido de la doctrina de l\u2019art pour l\u2019art, esa teolog\u00eda del arte y su idea de pureza que rechaza cualquier funci\u00f3n social y toda determinaci\u00f3n de contenido objetual (Mallarm\u00e9). El arte es trasgresi\u00f3n de toda ley que determina el poder. \u00bfA qu\u00e9, si no, ha de enfrentarse el artista sino al poder, a los poderes de lo real? El poeta, al poder de la lengua (c\u00f3digo: legislaci\u00f3n) \u2015liberar al lenguaje de la gram\u00e1tica para ganar un orden esencial m\u00e1s originario es algo reservado al pensar y poetiza.","og_url":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/","og_site_name":"Pedro Gand\u00eda","article_published_time":"2017-08-29T16:37:08+00:00","article_modified_time":"2024-03-22T09:54:07+00:00","author":"Pedro Gand\u00eda","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@pedrogandia","twitter_site":"@pedrogandia","twitter_misc":{"Written by":"Pedro Gand\u00eda","Est. reading time":"59 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/"},"author":{"name":"Pedro Gand\u00eda","@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#\/schema\/person\/d49ed006e171e8c59bc069054e7cda51"},"headline":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL","datePublished":"2017-08-29T16:37:08+00:00","dateModified":"2024-03-22T09:54:07+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/"},"wordCount":11808,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#\/schema\/person\/d49ed006e171e8c59bc069054e7cda51"},"articleSection":["Literature","Articles"],"inLanguage":"en-US"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/","url":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/","name":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL - Pedro Gand\u00eda","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#website"},"datePublished":"2017-08-29T16:37:08+00:00","dateModified":"2024-03-22T09:54:07+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/jose-maria-ribelles-poeta-en-el-azul\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"JOSE MAR\u00cdA RIBELLES, POETA EN EL AZUL"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#website","url":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/","name":"Pedro Gand\u00eda","description":"Art &amp; Literature","publisher":{"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#\/schema\/person\/d49ed006e171e8c59bc069054e7cda51"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-US"},{"@type":["Person","Organization"],"@id":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/#\/schema\/person\/d49ed006e171e8c59bc069054e7cda51","name":"Pedro Gand\u00eda","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/46bb0d1adf0a5fcee6569ffb3fb75a79932bbcd104688fc95eb2e268b1276ae2?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/46bb0d1adf0a5fcee6569ffb3fb75a79932bbcd104688fc95eb2e268b1276ae2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/46bb0d1adf0a5fcee6569ffb3fb75a79932bbcd104688fc95eb2e268b1276ae2?s=96&d=mm&r=g","caption":"Pedro Gand\u00eda"},"logo":{"@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/46bb0d1adf0a5fcee6569ffb3fb75a79932bbcd104688fc95eb2e268b1276ae2?s=96&d=mm&r=g"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pedro-gandia.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}